Presentado el Informe Anual 2016 sobre racismo en el estado español | Page 160
RACISMO SOCIAL
Concluyó que las administraciones públicas con competencia en materia educativa «no pueden prohibir en ausencia de esa regulación que el acceso de los
extranjeros mayores de edad ‘no residentes’ a las enseñanzas obligatorias, sus
titulaciones y becas lo sea en las mismas condiciones que los españoles y los
extranjeros residentes» y «tampoco a través de la exigencia de exhibición o
entrega de documentos que, como la tarjeta de identidad de extranjero o las
autorizaciones de residencia o estancia, son inherentes a la condición de residentes».
En la lucha contra la discriminación en el ámbito escolar SOS Racismo y
Real Sociedad Fundazioa, en octubre de 2015, firman un convenio de colaboración para el desarrollo del Proyecto Ruiseñor. Se trata de un programa
de «mentoría para preadolescentes de origen migrante en riesgo de exclusión».
El proyecto facilita el encuentro entre estudiantes universitarios y niños y niñas
escolarizados. Cada mentor (estudiante universitario) acompaña semanalmente
y de forma voluntaria durante un curso escolar a un niño o niña, o joven en
riesgo de exclusión social, principalmente de origen migrante y escolarizado de
entre 10 y 14 años, para que conozca diferentes espacios del entorno, lugares de
ocio, ámbitos de producción de cultura, deporte y realizar diferentes actividades
juntos. Todo ello con la pretensión de colaborar en el desarrollo personal e inclusión social de esos niños y niñas.
Si lo anterior es un ejemplo de lucha contra la discriminación, lo que sucedió
en un colegio de Melilla es todo lo contrario. Tras los atentados de París en
noviembre de 2015, el colegio Enrique Soler de Melilla colgó un cartel que
decía «No podrán entrar, permanecer, o ser atendidas en el centro, aquellas
personas cuyo atuendo o indumentaria (velo integral, pasamontañas o casco integral), impida o dificulte la identificación y/o comunicación visual
con las mismas». Al parecer el mensaje no es nuevo y se exhibe desde 2013 en
la mayoría de los centros escolares de Melilla cuando la dirección provincial del
Ministerio de Educación estableciera esta frase como norma.
La Coalición por Melilla acusó de «discriminación religiosa» al centro por
poner en el tablón de anuncios la prohibición de acceder a sus instalaciones con
el rosto cubierto. Mustafá Aberchán presidente de la coalición defiende que «el
director de un colegio no puede prohibir» la entrada al colegio con niqab o
burka a una madre porque «es responsabilidad del Congreso de los Diputados».
Desde el centro educativo la primera reacción fue de asombro. «Estamos sorprendidos ya que es una norma expuesta en la mayoría de centros», ha explicado Álvaro González, presidente de la cooperativa que rige el centro, que ha
resaltado que el objetivo de la medida es la seguridad de los alumnos.
También en noviembre de 2015 varias ONG denuncian las condiciones en las
que vive la población refugiada en los campos turcos, sin derechos a trabajos ni educación. El director ejecutivo de la Comisión para la Educación Siria,
AbdulrahmanKowara, afirma que el número de niños refugiados en Turquía
que no tienen acceso a la educación es demasiado grande.
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