POR QUIEN DOBLAN LAS CAMPANAS Hemingway,Por quien doblan las campanas (1) | Página 106

Robert Jordan permanecía de pie, inmóvil. —¿Crees que se encuentra bien? –preguntó a María–. Tenía mala cara. —Déjala –dijo María, que continuaba con la cabeza gacha. —Creo que debería acompañarla. —Déjala –dijo María–. Déjala.