Populismos periferiacpg-2019 | Page 176

Perifèria. Cristianisme, Postmodernitat, Globalització 6/2019 primeros cristianos al insistir en la inocen- cia de Jesús y considerarlo víctima de un asesinato colectivo. En general, toda dictadura es implaca- ble con los que no mantienen la unani- midad y el contagio mimético. Fácilmen- te la disidencia, incluso en los países más democráticos del mundo, lleva a la marginalidad, a la pérdida de cuotas de poder y de ingresos económicos. De hecho, uno de los primeros síntomas de la degradación democrática es el mie- do a ser considerado desafecto en un periódico, en una universidad o ante la opinión pública. Directamente ligado con lo anterior, con la toma de partido por las víctimas, se encuentra la renuncia a los “chivos ex- piatorios” 58 . Buscar un chivo expiatorio, un culpable, es la forma más cómoda e inmediata de “resolver” un problema, mucho más que analizar detenidamente todas las variables de una crisis. Entre los muchos ejemplos de chivos expia- torios tenemos en la actualidad el más obvio de los refugiados y los inmigran- tes. Se desplaza la culpa de los males e injusticias que produce sistemática- mente el capitalismo globalizado a los emigrantes, que son los que sufren sus peores efectos. Las multitudes que ja- lean a los líderes populistas son espe- cialmente duras con el débil (en este caso refugiados y desplazados) porque encuentran en esta dinámica la segu- ridad que necesitan en unos tiempos angustiantes. Esta selección victimaria se agrava cuando la “identidad” de los inmigrantes es fuerte: diferente idioma, raza o religión. No es extraño que se les acabe presentando como una minoría extranjera “invasora”. En segundo lugar, el cristianismo recono- ce su propia fragilidad y ha perdido toda inocencia respecto a la violencia. Sabe, porque es su acta fundacional, lo hemos visto en Pilato, que de alguna manera to- dos los seres humanos somos igualmen- te culpables de designar chivos expiato- rios y que participamos, muchas veces inconscientemente, en la rivalidad mimé- tica. Esta conciencia le lleva a disolver la dicotomía entre el yo y los otros, a invertir el esquema común en que el deseo mi- mético se asocia a los “otros” mientras “nosotros” creemos no tener nada que ver con él. Es particularmente interesante en este sentido la lectura que hace Girard de cómo evita Jesús la lapidación de una 58  En  Israel el  día de acción de gracias se echaban suertes sobre dos machos cabríos, uno era sacrificado por el Sumo Sacerdote para la expiación de los pecados de los israelitas; el otro era cargado con todas las culpas del pueblo judío para enviarlo al desierto. Este último era conocido como chivo expiatorio.  176 J. Arcenillas, Children’s Diaspora