Populismos periferiacpg-2019 | Page 175

Perifèria. Cristianisme, Postmodernitat, Globalització 6/2019 instrumentos destinados a suprimirlas” 54 . En este concurso victimizador todo el mun- do se echa víctimas en cara. Las víctimas más interesantes son siempre las que nos permiten condenar a nuestros vecinos. A los otros. Quienes, a su vez, actúan del mismo modo con nosotros y se acuerdan, sobre todo, de aquellas víctimas de las que nos hacen responsables. “En lugar de autocriti- carnos, utilizamos mal nuestro saber sobre la mímesis volviéndolo contra los demás. Yo, que con malvada satisfacción denuncio a mis vecinos por su utilización de chivos expiatorios, sigo considerando mis chivos expiatorios como objetivamente culpables. Mis vecinos, por supuesto, no dejan de de- nunciar en mi la misma perspicacia selecti- va que denuncio en ellos” 55 . Una de las estratagemas más recurridas por el populismo es la de identificar el lí- der como víctima: Del mismo modo que no es posible el populismo sin fabricarse un enemigo claro, tampoco es posible un enemigo sin considerarse su víctima real o potencial 56 . “La víctima es el héroe de nuestro tiempo. Ser víctima otorga pres- tigio, exige escucha, promete y fomenta reconocimiento, activa un potente gene- rador de identidad, de derecho, de auto- estima. Inmuniza contra cualquier crítica, garantiza la inocencia más allá de toda duda razonable” 57 . 54  R. Girard, Veo a Satán caer como el relámpago, op. cit., p. 213 y ss. 55  R. Girard, Veo a Satán caer como el relámpago, op. cit., p. 205. 56  D. Giglioli, Crítica de la víctima, Herder, Barcelona, 2018, p. 30 y ss. 57  Ibíd., p. 11. J. Arcenillas, Children’s Diaspora La comprensión verdadera del mecanis- mo victimario y de la violencia, consiste no sólo en denunciar hipócritamente las persecuciones ajenas, sino en “cono- cerse a sí mismo como perseguidor”, lo que exige un proceso de introspección y una transformación personal. Y también en levantar a la víctima, convirtiéndola en una persona responsable capaz de ir más allá del lloriqueo constante y la au- toconmiseración. 9. Prácticas personales y políticas de resistencia Ya he dicho que el cristianismo debería ser un antídoto contra todo tipo de popu- lismo. Quisiera destacar aquí algunas de las prácticas de resistencia que incentiva. La primera y la mas obvia es su toma de partido por las verdaderas víctimas, a menudo silenciadas e invisibilizadas por “el pueblo”, manteniendo una visión di- sidente ante una multitud que busca un linchamiento, o ante una nación o grupo que se autoafirma mediante la “creación” de enemigos y la promoción de la violen- cia mimética de la multitud y de los po- deres constituidos. Es lo que hacen los 175