Populismos periferiacpg-2019 | Page 173

Perifèria. Cristianisme, Postmodernitat, Globalització 6/2019 religiosos y políticos (Caifás, Herodes y Pilato), cómplices del lenguaje mimético victimario que distingue toda religión sa- crificial: “Es preciso que uno muera para que sobreviva el pueblo” 49 . “pura” sirve para limpiar o evacuar la vio- lencia “impura”. De ese modo, el Estado posee el mismo privilegio que el sacerdo- te arcaico: el de distinguir entre la buena y mala violencia. El cristianismo se da cuenta de que las “potestades”, los poderes políticos, asu- men la función de la religión. Del mismo modo que en los ritos arcaicos era por la violencia que la comunidad quedaba protegida de violencias peores, ahora es también por la violencia por lo que el Es- tado nos protege de la violencia. Las per- sonas y los clanes renuncian a la violencia y a la venganza transfiriéndola al estado, que tiene su monopolio. Esta transferen- cia unánime metamorfosea la violencia, la vuelve legítima. Al igual que en la vio- lencia sagrada de los rituales religiosos sacrificiales se distingue entre una vio- lencia “mala” y otra “buena”. La potencia coercitiva del Estado se convierte en una violencia “buena” cuyo objetivo es la paz, en oposición a la violencia “mala” que engendra el desorden. La violencia ritual Esta clarividencia lleva al cristiano a re- nunciar a la complicidad con todo tipo de violencia y, lo que es lo mismo, a su irreverencia respecto al poder 50 . Entiende que todos los estados son fetiches cons- truidos y sostenidos por la violencia, que son regímenes de sacrificio y que tienen poder porque hay personas dispuestas a matar, sufrir, torturar y morir por ellos, por el Dios del estado-nación 51 . Como aseve- ra Cavanaugh citando a A. MacIntyre: J. Arcenillas, Children’s Diaspora 49  Jn 11,50. Es lo que expresa la sabiduría del sacerdote Caifás. “El Estado-nación moderno, bajo cual- quier disfraz, es una institución peligrosa e inmanejable, que se presenta por un lado como un proveedor burocrático de bienes y servicios, que siempre está a punto, pero nunca lo hace, de dar a sus clientes una buena relación calidad-pre- cio. Y, por otro, como depósito de valores sagrados, que de vez en cuando invita a uno a dar su vida por él . . . Es como que le pidan a uno que muera por la compañía telefónica.” Pero, añade Cavanaugh, “es más bien como que le pidan a uno que mate por la compañía telefónica” 52 . 50  “Jesús no hacía ninguna distinción entre los hombres; la gente de poder estaba molesta con esa actitud, querían su muerte y lo abordaban diciéndole: ‘Hablas sin preocuparte de nada, pues no miras el rango de las personas’ ”. Cf. Mt 23. J. Ellul, Anarquía y cristianismo, op. cit. p. 128. 51  W. Cavanaugh “Killing for the thelephone company”, Modern Theology, 2004. 52  Ibíd., p. 263. 173