Populismos periferiacpg-2019 | Page 172

Perifèria. Cristianisme, Postmodernitat, Globalització 6/2019 Las comunidades cristianas heredan y coinciden con la diáspora judía, con el ideal de una comunidad allende la tierra, la patria y la sangre biológica. Mientras el exilio es un destino impuesto por el es- tado a los perdedores y éstos no renun- cian nunca a volver a su tierra, la diáspo- ra pasa a ser una forma de vida querida más allá del estado-nación, un sentirse extraños en la propia casa y en casa en todas partes 44 . Las nuevas prácticas de estas comunida- des que se sitúan en los márgenes, más allá del sistema 45 , entorpecen el mecanis- mo de la violencia colectiva y constituyen una amenaza al orden imperial. Al ejercer la caridad y el perdón, al tomar partido por la víctima, al rechazar la venganza, boicotean la “transferencia” de la violen- cia que caracteriza al mecanismo del chi- vo expiatorio y privan de forma brusca a las sociedades antiguas de sus víctimas sacrificiales habituales. Ya no cabe dar salida al mal designando y arrojándose sobre un culpable cuya muerte procure la paz. Según R. Girard, gracias a la actitud de esta minoría contestaría que, a trancas y barrancas, ha logrado sobrevivir duran- te dos mil años a la unanimidad mimética triunfante, aún en el seno de sus propias 44  D. Barreto, El desafío nacionalista. El pensamiento teológico-político de Franz Rosenzberg. Anthropos, Barcelona, 2018, p. 18. 45  Particularmente interesante es el artículo de A. González, “Ser cristiano más allá del sistema. La perspectiva de las iglesias libres”, Revista Periferia, 2014. El fin del constantinismo político, que ha predominado desde el siglo IV al XX y que tiene bien poco de cristiano, lejos de hundir a los cristianos en el pesimismo, debería verse como una magnífica oportunidad para mostrar el verdadero rostro del cristianismo. iglesias, se hace de algún modo visible la mentira de todo populismo y del intento permanente de retornar el cristianismo al patrón sacrificial 46 . 7. El populismo de las potestades La desconfianza primitiva de los cristia- nos en relación con los “principados y potestades” procede de su estrecha vin- culación con la violencia y lo sagrado. De hecho, la parte más importante de la fiesta nacional de casi todos los estados del mundo consiste en un desfile militar. Mientras expresiones como “potestades de este mundo”, “reyes de la tierra”, “prin- cipados”, aluden al carácter terrenal del poder, expresiones como “príncipes del imperio del aire”, “potestades celestes”, etc., insisten en su naturaleza celestial. Ahora bien, en ambos casos se trata de unas mismas entidades 47 . La Cruz pone en evidencia la violencia que encubren tanto los principados “terrenales” como las “potestades celestes” 48 . Una violen- cia que como hemos visto se manifestó también en la secreta alianza de los jefes 46  R. Girard piensa que el cristianismo, en su forma laicizada, es la defensa de los derechos humanos que no son otra cosa que la defensa de la víctima inocente. Cf. Entrevista a René Girard “El cristianismo es la verdadera globalización”. La Vanguardia. Ideas 2/3/2002. 47  “Decir de las potestades que son “celestes” es insistir en su dimensión religiosa, en el prestigio siempre un tanto sobrenatural de que gozan los tronos y los soberanos entre los hombres, incluso en nuestros días. Algo que puede observarse en el evidente espíritu cortesano que reina en torno a nuestros gobiernos, por más que éstos suelen ser bien poca cosa”. R. Girard, Veo a Satán caer como el relámpago, op. cit., pp. 132-134. 48  “La cruz ha despojado a principados y potestades” (Epístola a los Colosenses 2, 14-15). 172