Populismos periferiacpg-2019 | Page 171

Perifèria. Cristianisme, Postmodernitat, Globalització 6/2019 lo contrario. Los mismos discípulos y se- guidores de Jesús se dispersan y se ven arrastrados por la ira y el contagio vio- lento habitual que se produce contra las víctimas. Pedro reniega de su maestro y representa el modelo del individuo que, en cuanto se sumerge en una multitud hostil a la víctima, se convierte también él en hostil... como todo el mundo. Pero a pesar de su huida e inmersión inicial en la lógica mimética, una minoría de seguidores de Jesús mantienen sor- prendentemente la fuerza suficiente para escapar de ella y oponerse a la multitud y a las autoridades de Jerusalén. Esta fuerza les hace capaces de reprocharse su lamentable desbandada de los días anteriores y de reconocerse culpables de participar en el apasionamiento mimético contra Jesús. De ese modo, la lógica mi- mética se invierte. Un grupo minoritario de disidentes acaban por encontrarse no contra la víctima, sino a favor de ella frac- turando así la unanimidad y el consenso violento de la multitud e interrumpiendo la eficacia del mecanismo fundacional de la violencia: el de la víctima propiciatoria. J. Arcenillas, Children’s Diaspora Girard resalta que esta resistencia heroi- ca al contagio de la violencia, lejos de ser expresión del resentimiento de los débiles impotentes ante los fuertes como pre- supone Nietzsche, representa la clarivi- dencia y la extraordinaria valentía de una pequeña minoría que osa oponerse al mi- metismo y contrarrestar la psicología de las multitudes. No es extraño entonces que encontremos en el proto-cristianismo una puesta en acto de un verdadero pro- grama antipopulista. Las comunidades cristianas son apátri- das, anuncian no un nuevo reino, sino una especie de antireino (el reino de Dios) sin fronteras donde no se privilegia nin- guna raza, tradición o nación y donde no se necesitan ni ofrendas ni sacrificios, ni templos. Este antireino existe allí donde se reúnen comunidades que comparten sus riquezas y que resisten a la violencia mimética, a la rivalidad, a la lógica mani- quea, al tu quoque 42 y a toda división en- tre un nosotros y un ellos. En este antirei- no, presidido por el Dios de las víctimas, no se tiene en cuenta el Estado: se elude toda participación en el poder político, en el ejército, en la adoración de los dioses, en los tribunales de justicia y en todo tipo de violencia 43 . 42  Creo que es la falacia más usada por el populismo: “El tú más” o “el tú también”. Es decir, se desacredita lo que dice el otro porque se le considera hipócrita pero no porque no tenga razón en su argumentación. 43  “Quien tenga el poder de la espada o sea magistrado de una ciudad deje su empleo o se le expulse de la Iglesia. Si un catecúmeno o un fiel quieren volverse soldados que se les expulse de la Iglesia, pues desprecian a Dios” Hipólito, siglo III. Citado por J. Elull, op. cit., p. 125. 171