Perifèria. Cristianisme, Postmodernitat, Globalització 6/2019
En la lectura de Girard, Pilato representa
el papel del poder y la racionalidad política
y considera que ésta, para los que escri-
ben los evangelios, constituye un intento
limitado de superar la lógica mimética de
las religiones y lo sagrado. Los Evangelios
llegan a poner en boca de Pilato este in-
tento de anulación de la lógica mimética
cuando afirma: Yo no veo causa, después
de haber interrogado a Jesús. Pilato to-
davía no está influido por la masa y es un
buen juez que encarna el derecho roma-
no, la racionalidad legal, y que se inclina
ante los hechos 39 .
Sin embargo, la racionalidad política, que
en algunos casos atempera o canaliza la
pasión mimética de las muchedumbres,
no logra liquidar la lógica mimética ni des-
acralizar la violencia. En última instancia,
el poder político sucumbe al verdadero
poder que lo precede y domina: el poder
mimético de la multitud. Una vez moviliza-
da, la fuerza populista prevalece absoluta-
mente y arrastra a las instituciones detrás
de ella convirtiéndolas en marionetas de
la psicología mimética colectiva. Los polí-
ticos “hábiles” conocen bien los mecanis-
mos miméticos que regulan la actividad
social y los orientan y utilizan en el sentido
más conveniente para los intereses del
poder integrando la racionalidad política
en la lógica de una presión mimética que
todo lo envuelve.
El juicio de Pilato ilumina así un aspecto
capital de la vinculación entre el espacio
39 R. Girard, El chivo expiatorio, Anagrama,
Barcelona, 1986, p. 141.
político y el religioso: el de la violencia sa-
crificial. Esta subordinación de la política
a la psicología mimética colectiva explica
la tendencia a nadar en el sentido de la
corriente de la clase política, por el miedo
a perder el favor de las masas (pérdida de
votos) y la posibilidad de medrar 40 .
Finalmente, el evangelio de Lucas des-
taca como los enemigos se reconcilian
a través de la violencia y el efecto apaci-
guador del asesinato colectivo: “y aquel
día se hicieron amigos Herodes y Pilato,
pues antes estaban enemistados entre
sí” 41 . Este hecho es especialmente rele-
vante para la comprensión del dinamis-
mo populista. Su aproximación es fruto
de la participación de ambos en la muer-
te de Jesús. Su reconciliación constitu-
ye uno de los efectos catárticos del que
se benefician los participantes en un
asesinato colectivo, los perseguidores
no arrepentidos o toda colectividad que
se une ante un enemigo común, que es,
recordémoslo, la estrategia básica de
todo populismo.
6. El antipopulismo de las comunidades
cristianas
Jesús finalmente se convierte en un in-
deseable para las expectativas de la mul-
titud. Los que esperaban escuchar un
discurso de liberación del yugo romano
y que fantaseaban con la liberación del
Reino de Israel se encuentran con todo
40 R. Girard, Cuando empiecen a suceder estas
cosas... Conversaciones con Michel Treguer,
Encuentro, Madrid, 1996, p. 54.
41 Lucas 23, 12
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