Populismos periferiacpg-2019 | Page 168

Perifèria. Cristianisme, Postmodernitat, Globalització 6/2019 juzgados!” 27 . No es solo que no acepte re- partir premios y castigos es que no acep- ta que las personas sean “sentenciadas”. Agamben remarca que los que escriben los evangelios tienen clara conciencia de que en la justicia humana no se dilucida la verdad. Lo que cuenta en una sentencia es la “fuerza de lo juzgado” y ésta fuerza reemplaza a la verdad, es independiente de que la sentencia sea verdadera o falsa, justa o injusta 28 . Mientras más se empeña Pilato por dejar libre a Jesús, más difícil le resulta. Al prin- cipio, el prefecto romano trata de evitar el juicio: “…llévenlo ustedes y júzguenlo con- forme a su Ley” 29 . Más adelante, insiste en la inocencia de Jesús: “No encuentro culpa en él…” 30 , u opta por la flagelación como intento de contentar a los judíos, castigando al reo con una pena cruenta, pero no capital y hasta ofrece a un verda- dero culpable, Barrabás, ya condenado a muerte, para ser sacrificado a cambio de Jesús. Incluso al final, cuando cede a la tumultuosa insistencia de los judíos, el pre- fecto no pronuncia sentencia: se limita a ‘entregar’ al acusado a los judíos 31 . 27  Mt 7,1. 28  G. Agamben, Pilato y Jesús, op. cit., p. 50. 29  Jn 18,31. Citado por G. Agamben, Pilato y Jesús, ed. Adriana Hidalgo, 2014, p. 22 y ss. Según Agamben encontramos en Pilato una de las primeras descripciones psicológicas de la historia. El estado no se legitima por ser el ‘simple ejecutor’ de planes escritos en las alturas olímpicas. Sus agentes son personas libres ‘con sus pasiones y sus dudas, sus caprichos y sus escrúpulos’. Agamben destaca en este relato la oposición radical entre Reino de Dios y reinos humanos, cruz e historia, fe y justicia y cómo mediante esta oposición se desacraliza la historia y lo político. 30  Jn 18, 38. 31  G. Agamben, Pilato y Jesús, op. cit., p. 22 y ss. Estas marcadas oposiciones entre la ley que castiga y la fe 32 que perdona, que acentúan tanto J. Ellul como G. Agam- ben, son referidas por R. Girard, al dina- mismo mimético y la violencia asociada a él. La decisión de hacer morir a Jesús es primero de la multitud, lo que asimila la crucifixión al mito y al rito religioso: Para que haya una transferencia sacralizante, es necesario que la víctima herede toda una violencia de la que la comunidad queda exonerada. Sin embargo, el texto evangélico, a diferencia de los textos re- ligiosos comunes, no ignora ni justifica el carácter arbitrario e injusto de la violen- cia ejercida contra Jesús. Su condena es presentada como una injusticia y en lugar de tomar la violencia colectiva a cuenta de alguna voluntad divina ineluctable es imputada a sus verdaderos responsables. A Pilato le gustaría salvar a Jesús. Sus dudas son debidas a su progresiva ren- dición a la fuerza mimética. Si los Evan- gelios insisten en ello no es para sugerir que los romanos sean superiores a los judíos, ni para hacer un distingo de bue- nos o malos entre los perseguidores de Jesús, sino para poner de manifiesto la omnipotencia del mimetismo: los cuatro evangelios subrayan la paradoja de un poder soberano que, por temor a enfren- tarse con la masa, acaba sometiéndose a ella. Lo que motiva a Pilato para entre- gar a Jesús es el miedo a una revuelta. 32  En el griego del siglo I pistis (fe) significa esencialmente confianza, pero en el sentido de adhesión o compromiso, es decir, la fe es más entendida como forma de vida que como creencia en el sentido estricto de aceptar algo de lo que no tenemos evidencia empírica. 168