Populismos periferiacpg-2019 | Page 167

Perifèria. Cristianisme, Postmodernitat, Globalització 6/2019 traicionan o no reniegan activamente de Jesús huyen o permanecen pasivos. J. Ellul destaca que Jesús sabe que las autoridades están bajo un poder que les impide hacer justicia e intenta desen- mascararlo, aunque fracase, con formas imaginativas de actuación no violenta: silencios, falta de cooperación, negativa a defenderse, provocaciones e ironías como cuando responde “ustedes lo di- cen” 22 ante la pregunta de si es el Rey de los judíos. Pero, ¿Qué poder es éste del que Pilato no puede escapar? Según J. Ellul es el diábolos, literalmente el divisor. El Estado y los poderes políticos, por más “constitucionales” que sean, son el gran factor de división entre los hombres pues están sometidos a Satán, al “fiscal acu- sador”, a la fuerza que provoca que los hombres se acusen permanente y recí- procamente unos a otros 23 . Pilato representa a la autoridad y el de- recho romano. Un derecho tan desarro- llado que, más que la fuerza militar, es lo que permite al Imperio subsistir 500 años. Pero es justamente este derecho, del que se está legítimamente orgulloso, el que es criticado y ridiculizado por la narración del juicio de Pilato: por elevada que sea su significación cultural y por justa y neutra que sea su aplicación, termina supeditán- dose a la política, a los intereses de una parte de la sociedad judía, con un pro- curador romano cediendo frente a la mu- chedumbre y entregándoles un inocente. 22  Mc. 15: 2; Mat. 27:11 J. Ellul, Anarquía y cristianismo, editorial Jus, México, 2005, p. 89. 23  J. Ellul, Anarquía y cristianismo, op. cit., p. 58. Los autores bíblicos mantienen la idea de que toda autoridad, por muy buena que ésta sea, es injusta: “Ahí, en donde radica la justicia, ahí reina la maldad” 24 . J. Arcenillas, Children’s Diaspora G. Agamben, en una línea cercana a J. Ellul, subraya que el poder del que Pilato no puede escapar es el del estado en- carnado en la ley 25 . La oposición a que asistimos según Agamben en la escena de Pilato es entre juicio y testimonio, ley y fe, sentencia y verdad, como dos vías ab- solutamente heterogéneas. Lo que Jesús propone no es un nuevo poder terrenal, sino una nueva forma de vida, un poder “destituyente” que rechaza la sumisión de la vida humana a la soberanía estatal “constituyente”. Jesús, al contrario de los Estados, se opone a juzgar: “Yo no juzgo a nadie” 26 . “¡No juzguéis para que no seáis 24  Eclesiastés 3,16. 25  G. Agamben, Pilato y Jesús, ed. Adriana Hidalgo, 2014. Agamben opone el Estado, a las personas y los pueblos. Ambos son sacrificados al Estado. La violencia no es la negación del derecho, como suele pensarse, sino su fundamentación. El estado es tanto de derecho como violento. Y es tanto con la violencia como con el derecho como se impone sobre el mero fluir de la vida del pueblo. 26  Jn 8, 13-15. 167