Populismos periferiacpg-2019 | Page 160

Perifèria. Cristianisme, Postmodernitat, Globalització 6/2019 J. Arcenillas, Children’s Diaspora El populismo imagina y extiende la idea de un pueblo 2 inocente, homogéneo, in- corrupto, bueno e incluso heroico, víctima de “las élites” o de la casta compuesta por partidos tradicionales, potentados económicos e intelectuales cosmopolitas. Por eso la estrategia populista se carac- teriza por reivindicar la interlocución direc- ta entre el líder y el “pueblo”, sin interme- diarios de “la casta”. La gran paradoja es que muchos de los líderes y movimientos con trazos populistas provienen de lo que el mismo populismo define como élites y defienden con más ahínco, en la mayoría de los casos, los intereses de estas élites. La lógica maniquea se manifiesta en la necesidad de tener un enemigo claro. En principio no hay nada perverso en cons- tituir “comunidades” y mantener identi- dades diversas, el problema es cuando para constituirse éstas se necesita deni- grar a otras. Esta división entre buenos y malos, nosotros y los otros, se decli- na de muchas maneras. El enemigo del 2  El pueblo es un concepto de contornos indefinidos: puede significar los blancos, los nacionales, la “gente de orden”, la “buena gente”, las clases medias empobrecidas… pueblo bueno y puro puede ser la casta, la élite mala y corrupta, los refugiados e inmigrantes, otra comunidad nacional (catalanes, españoles, etc.,), una minoría sexual o étnica, un grupo religioso (los musulmanes, los judíos, etc.,). El popu- lismo, en lugar de buscar limar diferen- cias, tejer consensos e intentar mejorar las cosas, busca alguien a quién culpar y castigar por los males que se perciben. Los “Otros”, convertidos en enemigos y siempre señalados como responsables del desacierto y vergüenzas propias, son los que hacen posible el discurso y la existencia del populismo. En cuanto al discurso político la estra- tegia del populismo es la de simplificar al máximo los términos del debate, des- cartando la complejidad y los matices de la realidad política, económica y social, desarrollando narrativas inmediatamen- te accesibles y proponiendo soluciones mágicas, contundentes e inmediatas. Esta simplificación en detrimento de los argumentos va de la mano de la exacer- bación de las emociones. Ante la ansie- dad provocada por la globalización y el empobrecimiento creciente de las clases medias mundiales se responde encerrán- dose en comunidades nacionales homo- géneas y se usa todo un lenguaje emo- cional y grandilocuente para fortalecer la identificación simbólico-afectiva del “pue- blo” y para humillar, odiar o despreciar a los que se consideran exteriores a éste 3 o a los que no se dejan encerrar en una 3  C. Ungureanu, I. Serrano, “El populismo como relato y la crisis de la democracia representativa”, Revista CIDOB d’ Afers Internacionals, Núm, 119. 160