Perifèria. Cristianisme, Postmodernitat, Globalització 6/2019
J. Arcenillas, Children’s Diaspora
El populismo imagina y extiende la idea
de un pueblo 2 inocente, homogéneo, in-
corrupto, bueno e incluso heroico, víctima
de “las élites” o de la casta compuesta
por partidos tradicionales, potentados
económicos e intelectuales cosmopolitas.
Por eso la estrategia populista se carac-
teriza por reivindicar la interlocución direc-
ta entre el líder y el “pueblo”, sin interme-
diarios de “la casta”. La gran paradoja es
que muchos de los líderes y movimientos
con trazos populistas provienen de lo que
el mismo populismo define como élites y
defienden con más ahínco, en la mayoría
de los casos, los intereses de estas élites.
La lógica maniquea se manifiesta en la
necesidad de tener un enemigo claro. En
principio no hay nada perverso en cons-
tituir “comunidades” y mantener identi-
dades diversas, el problema es cuando
para constituirse éstas se necesita deni-
grar a otras. Esta división entre buenos
y malos, nosotros y los otros, se decli-
na de muchas maneras. El enemigo del
2 El pueblo es un concepto de contornos
indefinidos: puede significar los blancos, los
nacionales, la “gente de orden”, la “buena gente”, las
clases medias empobrecidas…
pueblo bueno y puro puede ser la casta,
la élite mala y corrupta, los refugiados
e inmigrantes, otra comunidad nacional
(catalanes, españoles, etc.,), una minoría
sexual o étnica, un grupo religioso (los
musulmanes, los judíos, etc.,). El popu-
lismo, en lugar de buscar limar diferen-
cias, tejer consensos e intentar mejorar
las cosas, busca alguien a quién culpar y
castigar por los males que se perciben.
Los “Otros”, convertidos en enemigos y
siempre señalados como responsables
del desacierto y vergüenzas propias, son
los que hacen posible el discurso y la
existencia del populismo.
En cuanto al discurso político la estra-
tegia del populismo es la de simplificar
al máximo los términos del debate, des-
cartando la complejidad y los matices de
la realidad política, económica y social,
desarrollando narrativas inmediatamen-
te accesibles y proponiendo soluciones
mágicas, contundentes e inmediatas.
Esta simplificación en detrimento de los
argumentos va de la mano de la exacer-
bación de las emociones. Ante la ansie-
dad provocada por la globalización y el
empobrecimiento creciente de las clases
medias mundiales se responde encerrán-
dose en comunidades nacionales homo-
géneas y se usa todo un lenguaje emo-
cional y grandilocuente para fortalecer la
identificación simbólico-afectiva del “pue-
blo” y para humillar, odiar o despreciar a
los que se consideran exteriores a éste 3
o a los que no se dejan encerrar en una
3 C. Ungureanu, I. Serrano, “El populismo como
relato y la crisis de la democracia representativa”,
Revista CIDOB d’ Afers Internacionals, Núm, 119.
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