Perifèria. Cristianisme, Postmodernitat, Globalització 6/2019
por ejemplo, de París rodeado de sol-
dados altamente militarizados llevando
sus trajes y metralletas (y alta tecnología
como de film futurista); es como si eso
infundiera miedo a un posible terrorista
islámico o de ISIS y obviamente todo
ese show chapuza (porque es un show
mediático que acontece en las calles)
está hecho ya para los turistas que van a
Paris, ya para los propios parisinos. Así
de chapuza es la estrategia militar de la
hacienda capitalista con su ética y esté-
tica. Y lo peor, indignante y triste es que
esta Ética y Estética: ¡Funciona!; y desde
París en Francia llega hasta Temuco en
Chile pasando por Kabul en Afganistán.
Y todo esto acontece como si fuera una
Serie B de Tv de los sesenta que a veces
se repite en la noche, de madrugada. Es
realmente estúpido, como postular mu-
ros para parar la migración en USA, o el
Brexit y esas cosas para “separar” la isla
de UK del continente, etc. Y la cantidad
de tonterías que hace día a día y con
violencia expresa el Gobierno de Israel
contra los palestinos o los turcos con-
tra los kurdos, o la comunidad europea
contra los sirios y los africanos, o lo que
J. Arcenillas, RedNote
sea contra lo que es ajeno o diferencial:
desde LGTBIQ a refugiados, a afroame-
ricanos, a pobres, etc., esto es el Capita-
lismo hacendal militarizado chapuza en
el que somos en la actualidad. El neo-
liberalismo ha muerto, hoy acontece la
hacienda militarizada chapuza: “Primero
como tragedia, luego como farsa”, pa-
rafraseando a Marx y su profético El 18
Brumario de Luis Bonaparte.
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El grito del que se manifiesta se hace
cada día más evidente. Es un grito que
expresa malestar, pero no un mero ma-
lestar por algo aparentemente super-
ficial, por ejemplo, no se trataba so-
lamente de una subida del billete de
metro por unos pocos 20$ en Santiago
de Chile, se trataba de décadas de abu-
so contra la sociedad. Y eso ya no se
aceptó más; y se iniciaron las revueltas
en todo Chile y que tienen en jaque al
Gobierno del opresor de Piñera. Y este
malestar lo quiere ver Laclau desde su
propia teoría: “Comencemos recapitu-
lando las condiciones de emergencia
de una identidad popular que hemos
encontrado hasta ahora. En primer lu-
gar, hallamos la presencia de un signi-
ficante vacío que expresa y constituye
una cadena equivalencial. En segundo
lugar, el momento equivalencial se auto-
nomiza de sus lazos integradores, pues,
si bien hay equivalencia tan sólo porque
existe una pluralidad de demandas, el
momento equivalencial no está mera-
mente subordinado a ellas, sino que
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