La burbuja del fracking
Arabia Saudí (OPEP) trata de derribar el fracking con la bajada de precios
En los últimos años, la subida y mantenimiento del precio del barril de Brent por encima de los
100 dólares ha sido una realidad. Realidad, que se vio truncada por múltiples factores, entre ellos
la revolución del fracking en EEUU. Con el aumento de las tasas de extracción de crudo de sus
yacimientos no convencionales, las importaciones de EEUU descendieron a un ritmo que
supusieron un gran descenso en la demanda a nivel mundial. Derivado de esto, los precios del
crudo se desplomaron en poco tiempo hasta los precios actuales.
A pesar de ello, la sobreoferta en el mercado se impuso. Y tuvo un motivo bastante claro. Tal y
como en noviembre de 2014 Abdalla Salem el-Badri, líder de la OPEP, afirmó, los niveles de
producción se mantendrían en 2015 en los mismos términos que en 2014, a pesar del gran
descenso del precio del crudo. Este hecho probablemente afectaría con dureza a las fuentes de
petróleo no convencionales. Es decir, principalmente hablando de EEUU. Según sus cálculos, los
precios del barril deben de situarse por mayoría a unos 80 dólares (otros estudios hablan de unos
65$) para poder cubrir sus costos de producción, unos niveles que se sitúan muy por encima de la
situación actual. Por otra parte, este argumento es apoyado por Gonzalo Escribano, director del
Programa de Energía del Real Instituto Elcano. Según él, “un crudo barato puede acotar la
expansión del fenómeno del petróleo no convencional: aunque una parte importante de la
producción estadounidense ya es viable por debajo de esos precios, en ocasiones hasta una franja
discutida de 50-70 dólares, los campos menos rentables no”.
Y es que, derivada de esta situación, proyectos en EEUU se han visto ahogados bajo un panorama
económico de precios bajos del barril frente a unos costes de producción que derivan en un
endeudamiento y un problema de financiación de ésta. Es la llamada burbuja del fracking.
Grandes cantidades de dinero para impulsar los negocios, lo que conlleva generación de negocios
y empleo en abundancia, flujos monetarios…una burbuja que ya ha hecho caer a productores de
petróleo, que está tratándose de mantener en pie con el levantamiento de la prohibición en las
exportaciones de crudo de EEUU. Es aquí donde los lobbies tienen su esperanza puesta.
Canadá
La situación actual de Canadá a nivel energético, es bastante delicada. Por una parte, las
intenciones de reducción de la huella contaminante de un gobierno liberal recién ascendido, en
un país cuyo sector energético es uno de sus fundamentos económicos. Esto, sumado a las
negativas de EEUU con sus nuevos proyectos de exportación, podría suponer un freno a Canadá.
A pesar de que los proyectos Transmountain e East Coast tienen la capacidad de proyectar una
exportación a otros mercados internacionales ya reflexionados con anterioridad, las políticas
energéticas van a seguir siendo un posible futuro escollo para la industria petrolífera.
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