El ascenso de los republicanos al poder estadounidense, puede suponer un desequilibrio en la
balanza a favor de las energéticas en el área de emisiones, otorgando mayor manga ancha al
permitirse los colosales proyectos de oleoductos Canadá-EEUU. Pero para ello, mucha presión
tanto política como económico-social por parte del pueblo canadiense tendrá que recibir el Primer
Ministro Trudeau.
Por otra, el levantamiento de las sanciones al mercado petrolífero de EEUU puede suponer en un
principio, una subida de la cotización del WTI, y por tanto un aumento en la cotización del WCS.
Pero cuidado: a nivel internacional, a pesar de lo barato que supone el crudo canadiense, los
mercados importadores pueden ver una gran cantidad de oferta de su crudo acumulado, su intensa
producción y, por lo tanto, una gran oportunidad en tierras norteamericanas que mermarían tanto
la exportación internacional como los canales para ello a Canadá.
Finalmente, y en fuerte relación con el punto anterior, la preocupación de los productores
canadienses de la evolución de la sobreoferta a nivel mundial. Con los precios del barril de Brent
tan bajos, y con una expectativa de que la sobreoferta aumente incluso más a corto plazo por parte
de la OPEP e Irán, la competitividad del crudo canadiense va a verse afectada fuertemente. El
WTI deberá de ser muy atractivo para que con unos precios tan ajustados entre el Brent y este
mismo, merezca la pena su importación y desencadene esa competitividad en los crudos
americanos como antes se ha mencionado.
Los grandes proyectos de explotación canadiense, poseen cierta resistencia a la volatilidad debido
a su proyección a largo plazo de explotación. Su producción va en aumento según pronósticos.
Continúa creciendo su oferta a pesar de trabajar con pérdidas, por lo que supone una situación de
equilibrio muy peligrosa. Si la sobreoferta mundial se sigue manteniendo hasta límites de obtener
una larga temporada de precios bajos, la resiliencia de los proyectos canadienses se verá
fracturada. Teniendo, además, el resto de frentes antes mencionados. A no ser que se cumplan la
subida de la cotización del WCS y el WTI, Canadá puede verse afectada por una tasa de
desempleo y unas pérdidas económicas sustanciales, ya que existen grandes zonas del país donde
la industria energética supone la mayor parte del empleo. Lo cual, puede conllevar una crisis y
una recesión económica.
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