crudo americano, al igual que Japón. Por otra parte, Venezuela ha dejado en 2º plano a Nigeria,
habiendo ordenado una compra sustancial de barriles a EEUU. En febrero importaron unos
550000 barriles de EEUU, pues se trata de un crudo más fácil de refinar que el crudo pesado
venezolano.
Sin embargo, existen 2 hechos a tener en cuenta: a pesar de que las exportaciones van poco a poco
aumentando, los importadores mundiales todavía se encuentran recelosos. Los envíos de crudo y
gas de EEUU son meros test del mercado. El levantamiento de las sanciones es todavía demasiado
reciente como para poder observar cambios sustanciales, y las refinerías se mantienen expectantes
a ver cómo se desarrolla la situación hasta que sea más consistente. Este es un hecho
comprensible: la diferencia entre el WTI y el Brent aun a día de hoy, es estrecha. Tan estrecha
que tiene a desanimar las exportaciones de WTI frente al Brent por ahora. Pero si se habla a
término de medio plazo, para el año 2018 concretamente según un analista de la consultoría
americana Wood Mackenzie Afolabi Ogunnaike, la producción de crudo en EEUU espera
recuperarse mediante una subida en los precios del crudo que se hará palpable. Por ahora, Canadá
todavía se postula como el principal importador del crudo de EEUU.
Por otra parte, y a pesar del levantamiento de la prohibición, EEUU se encuentra importando
crudo del extranjero. Según Bloomberg, exactamente importando crudo pesado desde Nigeria,
México y Venezuela. Esto se debe a una realidad que EEUU debe de modificar gradualmente si
quiere dar salida a toda su producción en sus propias refinerías: las refinerías americanas se
dotaron para refinar un crudo pesado importado, antes de que se produjera el boom del fracking
y con él, el aumento del petróleo ligero. Debe de invertirse en los próximos años en un rediseño
de la infraestructura para poder canalizar toda la demanda y que las refinerías trabajen.
Pacto de Doha
El pasado día 12 de abril, Rusia y Arabia Saudí lograron un principio de acuerdo para reducir el
ritmo de extracción de petróleo, y con ello tratar de estimular los precios del barril de crudo en
los mercados internacionales derivado de un exceso de oferta. Al estar ambos países en sus
mayores niveles de producción, este gesto puede afectar a los mercados claramente. Tras este
acercamiento de posturas, Rusia pretende estimular el precio a pesar de que Irán mantiene su
postura de que seguirá con los mismos niveles de extracción, lo que podía suponer un obstáculo
para Riad. Arabia Saudí congelaría en un principio su extracción si Irán seguía el mismo camino.
Sin embargo, parece que el acuerdo permitirá la recuperación de Irán en los mercados, que todavía
no ha sido muy marcada. Rusia mantiene que conservará los niveles