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Los dos senderos de la episteme: conocimiento científico en la tradición de Platón y Aristóteles
La teoría cuántica ha demostrado que las partículas subatómicas no son corpúsculos aislados de materia, sino modelos de probabilidades, conexiones de una red más amplia e indivisible que incluye al observador humano y su conciencia.(…) A nivel subatómico, las correlaciones y las interacciones de las partes de la unidad son más importantes que las partes mismas. Hay movimiento pero no hay, en el fondo, objetos que se mueven; hay actividad, pero no hay actores; no existen danzantes, sólo existe la danza( p. 181).
Una solución para interpretar correctamente el mundo subatómico es que se necesita abandonar la concepción del espacio como vacío en el que los objetos materiales finitos se mueven y pensarlo como continuum de energía, cuyo cruzamiento de ondas genera espectros sensorialmente percibidos como cosas. De este modo, se explica que no existen“ las correlaciones y las interacciones entre las partes”; por eso, se puede concebir que lo que existen son los espectros del concurso de ondas. A esto se debe que no se pueda determinar, al mismo tiempo, el lugar en que se encuentra un electrón y su trayectoria, pues el electrón no es una partícula sino un espectro generado por el entrecruzamiento de varias ondas de energía, que incluyen la existencia de otros múltiples espectros ubicados en campos diferenciales, como afirma Martínez Miguélez( 1997, p. 179), aun manteniéndose aprisionado en la concepción del carácter dual de lo real y de la existencia de leyes estadísticas en el mundo subatómico( 1997, pp. 177-178), que no son leyes de las cosas sino leyes establecidas por la razón que piensa las cosas.
El propio Morin concibe al mundo como un sistema continuo de ondas de energía que no reconoce partes y que hace innecesaria la disertación de la relación entre la parte y el todo, y el todo y las partes( Morin, 2006, pp. 136-146) dado que los objetos no existen, al igual que sus esencias, formas y sustancias( Morin, 2006, p. 148). Con la tradición materialista, legal y causalista a cuestas, no es fácil pensar ahora al mundo como un continuum aristotélico constituido por espectros platónicos generados por el cruzamiento de ondas de energía y percibidos como objetos. En lo anterior, refleja cómo se debate entre el lenguaje hegemónico de la ciencia y la nueva concepción que construye cuando dice:“ Las partículas tienen las propiedades del sistema aunque el sistema no tenga las propiedades de las

Paradigmas, ene.-jun., 2012, Vol. 4, No. 1, 41-66 | 63