Covarrubias, Osorio & Cruz
Platón afirma que la ciencia es reminiscencia, porque solo se requiere hacer uso de la anamnesis como medio de evocación a la memoria; es decir, porque solo hay que recordar lo que ya se había aprendido en otro tiempo( Platón, 2009a, p. 557). Por eso, se plantea que una vez que un objeto deja de ser percibido por los ojos, el pensamiento lo recuerda y lo hace presente sin su presencia física. Así se interpreta que Platón supone que el conocimiento de lo real se puede alcanzar de forma absoluta; pero, no pasa lo mismo con las cosas del mundo sensible( mundo ilusorio y sujeto al cambio). Por esta razón, el mundo sensible no puede ser objeto de conocimiento científico, porque el objeto de conocimiento debe ser inmutable, estable y permanente para obtener una definición científica precisa y clara, como pasa con los universales. El conocimiento se logra mediante juicios sobre conceptos universales y no sobre particulares; por eso, para que los juicios puedan ser verdaderos, estos deben ser permanentes e inmutables.
Para explicar lo real la investigación ha de hacerse desde la razón de manera que pueda tener carácter científico, es decir, verdadero. Los alcances y la trascendencia de los productos de estas investigaciones, es decir, las teorías, dependen entonces del grado de verdad que contengan.
La distinción gnoseológica platónica entre esencia y existencia ha estado presente en el pensamiento de Occidente desde entonces y permite establecer la verdad como correspondencia entre lo pensado y lo real. Los sentidos permiten percibir las cualidades de los objetos como lo son color, sabor, olor y textura; pero ellas están lejos de reproducir en la conciencia la verdad de los objetos, la impiden, dado que en la naturaleza las cualidades no están en los objetos sino en los sentidos. Dicho de otro modo, las cualidades existen en los sentidos y no en los objetos percibidos. Dice Platón:
Por consiguiente, lo que obra sobre mí es relativo a mí y no a otro; yo lo siento y otro no lo siente.(...) Mi sensación, por lo tanto, es verdadera con relación a mí porque afecta siempre a mi manera de ser, y según Protágoras a mí me toca juzgar de la existencia de lo que me afecta y de la no existencia de lo que no me afecta( Platón, 2009d, p. 436).
60 | Paradigmas, ene.-jun., 2012, Vol. 4, No. 1, 41-66