Número 6 del fanzine "Fuenlabrada Libertaria" Julio 2020 | Page 5

guardería, muchas familias trabajadoras no contarían con ayuda para ocuparse de sus hijos e hijas durante el día. Por otro lado ha de tenerse muy en cuenta que la desescolarización podría fortalecer y beneficiar a muchas academias privadas, centros que ofrecen talleres de ocupación o numerosas empresas del ocio, que verían crecer su clientela. No está de más recordar de paso que, por todo Occidente, cada vez mas familias de clase media-baja recurren a entornos de aprendizaje privados, como pueden ser determinados clubes deportivos o centros de ocio privados para sus hijos e hijas. Sorprende, por ejemplo, la gran cantidad de empresas privadas, muchas de ellas subvencionadas con dinero público, que ofrecen sus servicios a familias para que sus hijos realicen actividades lúdicas o extraescolares durante las semanas de descanso escolar, en Cantabria. Otra vía de actuación nos la aportan los actuales Centros Cívicos y Centros de Educación de Personas Adultas. Aún existiendo el Estado, con sus saberes oficiales, sus currículos y sus títulos oficiales, estas infraestructuras educativas presentan una serie de ventajas frente a la Escuela que merece la pena destacar: la asistencia a estos centros no es obligatoria, en ellos se mezclan las edades y el alumnado no está presionado para cursar la ESPA (el equivalente actual de la ESO en la Educación de Adultos) dentro de un determinado plazo de años -como sí que se hace en los actuales IES, estigmatizando a cualquier posible repetidor- y en ellos se imparten muchas enseñanzas no regladas, por ejemplo mediante talleres que, en ocasiones, son impartidos por antiguo alumnado. Dicho esto, una propuesta interesante, y para nada utópica, es la de, tras haber abolido los colegios e institutos actuales, que ese alumnado pudiera acudir libremente, a la edad que quisiera, a los actuales Centros de Adultos 3 y cursar la actual Educación Secundaria Obligatoria pero al ritmo que estime oportuno, repitiendo los cursos que desee repetir, demorándose los años que desee, motivado por el puro placer de aprender o por la necesidad de obtener su deseado título. Ya sé que esto no tiene nada de libertario pero creo que lo es mucho más que la gran mayoría de propuestas educativas que muchos pedagogos libertarios plantean dentro del monstruo subjetivicida que es la Escuela. Para ir al fondo de la cuestión habría que preguntarse qué puede hacer el movimiento libertario en materia de educación y creación de cultura popular, al margen de la institución escolar. En mi opinión creo que deberíamos centrar nuestra atención en lo que está sucediendo en las actuales librerías asociativas, con sus talleres participativos y grupos de aprendizaje o de escucha; en los numerosos grupos de consumo y cooperativas dedicadas a la producción de alimentos agroecológicos así como en los Centros Sociales Okupados o en pueblos okupados, como Fraguas o la ZAD de Notre-Dame-des-Landes. Teniendo en cuenta que hoy por hoy derribar el Estado y la gran burguesía es prácticamente imposible, poco se puede hacer más que irnos preparando las comunidades, localmente, para ir arrebatándole –recuperando los territorios comunales expropiados durante siglos por ayuntamientos, diputaciones y terratenientes- todo el espacio posible al Estado e ir creando –restaurando- un nuevo comunal. Estas formas de autoorganización tienen la virtud de permitir a ciertos colectivos organizarse y liberarse, aunque sea puntualmente y parcialmente, de las leyes del mercado capitalista y de la injerencia del Estado. Puede que okupar no sea en la actualidad una actividad subversiva o revolucionaria pero sin duda desencadena nuevos aprendizajes -el aprendizaje en el conflicto, por ejemplo- y nuevas formas de creación y difusión de cultura, más vinculada con las necesidades concretas de la propia comunidad. Considero que el movimiento libertario ha de fomentar, por tanto, incluso a través de la ilegalidad, el surgimiento y proliferación de máquinas deseantes experimentales que okupen cada vez más territorios y establezcan en ellos dinámicas de aprendizaje no estatales, ajenas al capital, y opuestos frontalmente, en definitiva, al complot pedagógico que han urdido durante décadas la gran burguesía y los grandes Estados. Además de esto, creo imprescindible la creación de una suerte de ateneos ecológicos, a los que pudieran acudir libremente niños, niñas, adolescentes y adultos, de cara a prepararnos para el colapso que viene. Aquí la Escuela -pública, privada o concertada- poco puede hacer. Ya sabemos que cuanto más escolarizada es una sociedad, más manipulada e infantilizada está. Basta con mirar 3 En el número 45 de la revista libertaria Ekintza Zuzena en 2019 me publicaron el artículo “Hacia el comunal educativo. La importancia de los manejos comunales del conocimiento y de la abolición de la Escuela, en la era del colapso energético”, en el que desarrollo estas propuestas.