nº 1 -Boletín Oficial FEDDF 6 - BOLETÍN FEDDF ABRIL 2016 | Page 30

BOLETÍN ELECTRÓNICO “FEDDF” PASIÓN POR EL DEPORTE del deporte infrarrepresentado. O tal vez haya de hablarse de número de deportistas y no de dignidad del deportista, de su moralidad ética estandarizada, de conductas deseables en todos los ámbitos, o deportistas residuales, o ma- yorías normalizadas. En el deporte en general y el deporte adaptado en particular hay muchas normas no escritas, conductas y actos so- cialmente aceptados, pero discutibles. Entonces, cuando el modelo deportivo ensaya caracterizar los procedimien- tos generales de validación 17 , por los cuales pueden los imperativos hallar justificación, la ética no ofrece reglas de conducta ni modelos de comportamiento, propiamente dicho, sino fórmulas que permiten someter a prueba cual- quier regla. Son criterios formales que cumplen una función regulativa, que se mantienen abiertos a la discusión y pueden ser cambiados en el momento en que parezcan como inadecuados. Es importante descubrir que «…el ser humano no “tiene” únicamente lengua, logos, razón, sino que se encuentra situado en zona abierta, expuesto permanentemente al poder preguntar y al tener que preguntar, por encima de cualquier respuesta que se pueda obtener. Esto es lo que significa ex-istir, estar-ahí» 18 . Por ende, cualquier depor- tista está-ahí. Y lo está porque «…el hombre no sólo vive del pan de lo factible; como hombre, y en lo más propio de su ser humano, vive de la palabra, del amor, del sentido. El sentido es el pan de que se alimenta el hombre en lo más íntimo de su ser». 19 En ello nos empeñaremos, en cuestionarnos sobre todo, el sentido de nuestro deporte, de nuestras interacciones, de su presencia en el entramado social. En bucear el sentido de las cosas, los acuer- dos, las cuestiones candentes, su cuadratura, sus postulados, pre- misas o vicios de concepción; su conveniencia, esencia o instancia. En definitiva, todo cuanto rodea a esta maravillosa experiencia de la práctica deportiva de personas con discapacidad. Y no solo en el ámbito estrictamente federativo, sino allí donde una personas con discapacidad pueda ser objeto de consideración. Disponemos de hombres y mujeres, niños y niñas, órganos de gobierno y decisión, estructuras administrativas; y practicamos deporte de competición, deporte utilitario, de ocio y recreación, de élite, de integración y de promisión. Nunca la función y el valor social del deporte ha alcan- zado mayor responsabilidad e identidad, que precisamente, en el seno y razón de ser de nuestra Federación. A la luz de los valores del deporte, su propio valor ético determina la búsqueda de perfeccionamiento y excelencia personal, no la victoria, la fama o el reconocimiento; el verdadero valor ético del deporte es la búsqueda de la exce- lencia o el perfeccionamiento personal, sacar lo mejor de uno mismo. Y eso no debe confundirse con el vencer, ya que para ganar, a veces, más que sacar lo mejor de uno mismo, puede resultar muy útil sacar lo peor 20 . En la sociedad en la que vivimos resulta muy difícil diferenciar el valor de las cosas con su precio, pero desde una perspectiva ética resulta esencial hacerlo. El precio, la fama, el poder que pueden llegar a alcanzarse en el mundo que nos rodea muchas veces no son consecuencia directa de un trabajo bien hecho sino de otras circunstancias 21 (marketing, relaciones sociales, falta de escrúpulos). Ejercemos una práctica universal y como tal «…los valores universales no sólo exigen la promoción y difusión amplias y efectivas de la equidad y la igualdad de oportunidades en la práctica del deporte, sino que además tienen una dimensión ética intrínseca» 22 . Utilizados indistintamente con demasiada frecuencia moral y ética, sin distinguir adecuadamente su diferentes pre- misas y usos. Mientras la moral es el conjunto de comportamientos y normas que se suelen aceptar como válidos en ciertos contextos sociales o culturales 23 , ética es la reflexión sobre por qué los consideramos válidos y la compa- ración con otras morales que tienen personas diferentes 24 . Es por ello, que la ética tiene por tanto vocación de vali- dez universal. Además, mientras la moral estaría más próxima a lo socialmente correcto, la ética incidiría más en la capacidad de todo individuo para reflexionar crítica y autónomamente sobre lo comúnmente aceptado y hacerlo pro- pio (o no) 25 . (17) (18) (19) (20) (21) (22) (23) (24) (25) SALMERON, F.: La ética y el leguaje de a moralidad. Tiempo 41 Cariátide, 1980. Disponible en http://www.uam.mx/difusion/casadeltiempo/80_sep_2005/41_45.pdf (Consultado el 10/02/2106). HANS-GEORG GADAMER: «Fenomenología, hermenéutica, metafísica», en El giro hermenéutico, trad. de Arturo Parada, Madrid, Cátedra, 1995, p. 36. En Rafael NARBONA: La fe en un mundo desencanta- do, Revista de Libros, abril 2016. Disponible en http://www.revistadelibros.com/blogs/viaje-a-siracusa/la-fe-en-un-mundo-desencantado. (Consultado en 04/04/2106). HANS-GEORG GADAMER. Op. cit., p. 61. Fernando ALVARADO: «La ética y la moral en el deporte escolar». EFDeportes.com, Revista Digital. Buenos Aires, Año 20, Nº 203, Abril de 2015. Disponible en http://www.efdeportes.com/ (Consultado el 16/04/2016). Javier DURÁN GONZÁLEZ: «Deporte y ética: el caso del baloncesto».Disponible en https://papafelite.wordpress.com/2011/05/23/deporte-y-etica-el-caso-del-baloncesto-javier-duran-gonzalez/ Consulado el 15/04/2016). Cuarta Conferencia de Ministros y Altos Funcionarios Encargados de la Educacio n Fí sica y el Deporte. Atenas, 6-8 de diciembre de 2004. ED-04/MINEPS IV/3.- Disponible en http:// unesdoc.unesco.org/images/0013/001374/137455s.pdf. (Consultado el 14/04/2016). LÓPEZ-ARANGUREN, J.L.: « Conducta ética y conducta agresiva: un enfoque filosófico». En AA.VV. Agresión y Violencia en el Deporte. Un enfoque interdisciplinario, Madrid, Instituto de Ciencias de la Educación Física y del Deporte, 1985, pp.185-190. SAVATER, F.: Diccionario de Filosofía, Barcelona, Planeta. 1995. Fernando ALVARADO. Op. cit. 30