MP 79 MALAS PALABRAS NRO 79 | 页面 33

tancia (¿la última?) más. «Si nosotros rechazamos la pro- puesta que nos hacen estos días, sabemos que nos ex- ponemos a que la jueza nos notifique que tenemos que dejar el edificio. ¿Cuándo? No lo sabemos». Breve historia de una estafa Ante el alerta, cientos de personas se acercaron al hotel de la Avenida Callao al 300 para escuchar la con- ferencia en la que el abo- gado de la cooperativa, Ataliva Dinani, la presiden- ta, María Eva Lossada, y el referente Federico Tonarelli contaron las malas nuevas. Allí recordaron que la sentencia de desalojo se encuentra firme desde julio de 2007 por parte del mis- mo juzgado de primera ins- tancia que tomó la causa tras la quiebra de la empre- sa Mercoteles en el 2001. Luego de esa decisión, hu- bieron distintas instancias judiciales cuyos trámites fueron permitiendo la ges- tión ininterrumpida de la cooperativa al día de hoy, que mantiene 130 trabaja- dores. A pesar de que la Corte Suprema falló en contra de la cooperativa, en conferen- cia los trabajadores recuer- dan que en 2016 una Ley sancionada en ambas cá- maras planteó la expropia- ción del edificio a manos del Estado. Esa expropiación – dictaba el proyecto - sería abonada con los créditos impagos que el grupo Mercoteles S .A. mantiene con el Estado, a partir de un préstamo oficial obtenido en 1978, en plena dictadu- ra militar. Esa deuda perma- nece impaga al día de hoy; según un cálculo judicial de 2016, el monto de esa deu- da supera en 2 ó 3 veces el valor del edificio. La historia de cómo la justicia le otorga la propie- dad del edificio a un grupo empresario que jamás lo pagó puede sintetizar parte de la trama oscura de este país. «Pero ese no es el prin- cipal problema», recuerda Federico Tonarelli. «El tema central es que el sujeto de esa causa no es Mercoteles S.A., sino Bauen S.A., otra empresa de la familia Iurcovich. Es decir, la forma de eludir la responsabilidad jurídica de estos grupos es mandar a la quiebra a una sociedad y crear otra. Y esa otra es la que compra el Bauen en la quiebra. La jus- ticia es la que debe vincu- larlas. Esa es la única ma- nera de terminar con la im- punidad de estos grupos que representan la especu- lación financiera que fundió el país en los 90 y pretende volver a hacerlo ahora». Las dos causas se man- tuvieron en paralelo y la que avanza –con cierta malicia en un año electoral- es la que pone contra la pared a los trabajadores. Tonarelli lo define así: «Estamos ha- blando de expertos en ma- niobras judiciales para ha- cerse de fondos públicos, estamos hablando de un empresariado parasitario 33 del Estado, que ha tejido relaciones de todo tipo –ju- rídicas, políticas, sociales, personales- que les permi- ten manejar esto de una for- ma imposible para cual- quiera de nosotros. Es muy simple y lo puede entender cualquiera: si vos debés la cuota de tu crédito hipote- cario, te rematan el depar- tamento, pero ellos preten- den que les perdonemos las deudas y le devolvamos algo que, a esta altura, es