de todos. No sólo nuestro,
de los trabajadores del
Bauen: de todos».
La Ley de expropiación
soluciona(ba) la amenaza
de desalojo: simplemente
legalizaba la gestión de la
cooperativa frente al hotel,
lo que en la práctica ya vie-
ne pasando. Y no le otor-
gaba la propiedad a la coo-
perativa – lo cual circuló,
también, con cierta malicia-
sino que se la entregaba en
comodato, una especie de
alquiler.
Durante largos años el
hotel funcionó sin leyes ni
soluciones concretas por
parte de la dirigencia polí-
tica del entonces oficialismo
kirchnerista. Pero se logró
sancionar la Ley en Diputa-
dos y luego en Senadores la
Ley de expropiación, veta-
da finalmente por el presi-
dente Mauricio Macri en
2016. Tras el veto, la causa
judicial volvió a flote. Y des-
pués de un 2017 y un 2018
de idas y venidas judiciales,
finalmente el 28 de diciem-
bre del año pasado la Cor-
te Suprema rechazó las
apelaciones finales de la
cooperativa.
El complejo
cooperativo
Cualquiera que pisó el
hotel sabe que la consigna
«el Bauen es de todos» no
es una consigna. Cientos de
actividades sociales, cultu-
rales, sindicales y de cual-
quier otra índole – desde
reuniones de inmigrantes
senegaleses hasta conven-
ciones de tatuadores, pa-
sando por la Asociación Ar-
gentina de Luthiers- llenan
los pasillos, los auditorios y
las piezas de este hotel que
se ha convertido en un em-
blema del cooperativismo
argentino.
Durante los
últimos años, la
cooperativa del
Bauen se ha en-
cargado además
de cobijar en el
edificio a otros
proyectos: «Están
en riesgo los
puestos de traba-
jo de la coopera-
tiva cultural El
descubridor, de la
revista Cítrica, de
la cooperativa
que hace La Gar-
ganta Poderosa, del área de
distribución
y
comercialización del Movi-
miento La Dignidad», enu-
mera Tonarelli. «Al hablar
del Bauen, nos referimos a
un conjunto de al menos
200 trabajadores y trabaja-
doras en total».
Esta trama de coopera-
tivas y organizaciones socia-
les no solo se ve sino que
se siente en la conferencia
en la que el Bauen pide, y a
su vez, manifiesta un apoyo
transversal a los distintos
colores políticos en pleno
año electoral. «De ahora en
más la solidaridad es con
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todos: estamos dispuestos a
defender los puestos de tra-
bajo de todos los trabajado-
res que estamos acá» plan-
tearon ante la presencia de
representantes de las dos
CTA, la CGT, la asociación
de teatros independientes,
gremios de aceiteros, acto-
res, bancarios y muchos
otros. Así lo rubrica Eva, la
presidenta de la Cooperati-
va Bauen: «Gracias a cada
organización. Más allá de
donde estén políticamente,
sentimos que hay mucha
gente defendiendo nuestros
puestos de trabajo. Por eso
una se siente invencible. No
somos la única cooperativa
que paga el gas, la luz, que
nos cuesta. No nos dejen
caer, lo único que les pido.
Estén con nosotros y lleven
esta lucha porque así como
nosotros hay un montón de
compañeros que pueden
quedar sin trabajo si esto se
cae. Sabemos lo que es le-
vantarnos temprano con la
lluvia, con el viento para
tomarnos el colectivo: ellos
no lo saben. Eso es lo que
hace que no nos puedan
desalojar. El Bauen no es de
los trabajadores solamente:
es de todos. Y al que no le
gusta, se jode.