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Andrea de Cano
las masas de la etnia en su conjunto. Estas teorizaciones no pueden
quedar reducidas, pura y simplemente, a unos mitos utilitarios de una
clase de la nación de donde emanan, como con tanta frecuencia los
marxistas tienden a hacer. Sólo triunfan en la medida en que superan
un estrecho horizonte de clase, pero tampoco puede negarse la faz de
clase que revisten.
La ideología constituye una representación orientada del mundo
dirigida hacia la acción social. Se extrae de ella unas directrices de
comportamientos y acciones, individuales y colectivos.
Puede dejar fuera de su campo una parte del universo que precisa
representaciones objetivas, condicionadas exclusivamente por las
necesidades de la acción técnica y las posibilidades de comprensión
de lo real, pero en ocasiones tiende incluso a extenderse a este
campo.
Según la orientación general la etnia opuesta se multiplican. Se
movilizan a un tiempo, y son respectivamente exaltados o denigrados
los dioses de los unos y de los otros.
Cuando una etnia habitualmente modificada por un Estado (o al menos
federada) pasa a una política imperialista, domina o intenta dominar
otras etnias, surge una ideología de dominación. El reino de esta etnia
dominante se identifica con el orden cósmico, y sus costumbres e
instituciones con la realización del ideal humano. Los que se les
resisten son rebeldes de orden universal. Son rebajados á la categoría
de lo infrahumano y lo bestial, ligados al desorden de los elementos del
caos primordial, a las divagaciones pre culturales de la naturaleza
pura. Al querer borrar parte primordial de la historia, como si no
existiera, haciéndonos sentir desde niño vergüenza de la historia, para
terminar ignorando lo que fue realmente importante y realmente
autentico, como en un movimiento nacionalista. Es entonces cuando se
insiste en la lealtad étnica, en la fidelidad a los valores y a los dioses
nacionales (como Ruminahui y Atahualpa en Quito-Ecuador o con
cualquiera que usted estimado lector se sienta identificado) guerreros
de nuestra nación, que seguimos viendo reflejados en las manos
obreras de nuestros campesinos que labran la tierra, para servirnos de
ella, esos hombres ancianos, que ven con infinito dolor como las
personas, se desprenden cada día más de sus raíces y sienten
vergüenza de su suelo.
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