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Andrea de Cano Su alistarse por conseguir techo y comida segura como la experiencia bélica, lo ayudaron a aparentar la seguridad que exhibió posteriormente pero fue sólo una postura externa escondiendo en lo más profundo una inseguridad latente. Fue un hombre de pasiones llanas, un ambicioso disfrazado de idealista con tendencia a la exageración; un impulsivo sobre todo por no saber esperar, para él la espera es agotadora, necesitaba agredir inmediatamente, la demora significaba pasividad y pérdida de tiempo. Su testarudez y obstinación lo llevaron a ser intolerante con los demás, sobre todo porque no seguían su ritmo vertiginoso; su agresividad y violencia brotaba impulsivamente faltándole entonces la capacidad para darse cuenta de la inteligencia y profesionalidad de los demás. Su falta de paciencia lo llevó a cortar raíces, constringiéndolo a mudarse continuamente, el afán de perseguir con demasiada impetuosidad y dureza sus fines, le impidió conseguir armonía para sí y para los integrantes de su círculo íntimo; el estar siempre malhumorado e irritable le gastó posibles amistades, sobre todo con varones, no tuvo amigos, su círculo está formado solo por colaboradores, de los cuales no puede prescindir, hasta abandonarlos a su destino, su personalidad era artificiosa y desconfiada, pudo relacionarse con una sola persona a la vez, y siempre fue con mujeres. Sus reflexiones llegaban después de una acción impulsiva, y según el caso, buscaba minimizarla o culpar a los demás. Hitler buscaba acción buscando afirmarse sin dejarse aventajar ni tampoco superar, le resultaba intolerable ser arrinconado, sobre todo si esto ocurría por la fuerza o por la astucia. Las dificultades y los peligros físicos nunca le dieron miedo y cuándo se encontró en situaciones peligrosas, siempre reunió la fuerza para levantarse y superarlas. Creía solo que la providencia, o mejor las circunstancias de la suerte, conjuntamente a sus reflejos y elasticidad mental le permitían evitar lo peor; este instinto de autodefensa y sobrevivencia fue constante por toda su vida. También fue un hombre al que le gustaba mucho lucir su personalidad imaginativa y no convencional y ser el centro de atención, encontraba placer en enfrentarse con la gente y decirle las verdades, si bien llegaba a su conclusión se volvía hacia un nuevo objetivo. Hitler vivió siempre en el presente e interesándose en el futuro cuando llegaba ser actual. Su obstinación, dominada por su voluntad, lo llevó donde quiso 153