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llegar, lo ayudó a ser un buen actor y orador, por la capacidad de ensimismarse completamente en cualquier situación, tanto como soldado, como cabecilla, como líder o también acaso, como prófugo, que no le pesaría ser, siendo un individuo solitario. Aunque parecía hosco y de sangre fría, era una persona de carácter rústico, un individualista que para seguir siéndolo decidió guiar el rebaño antes de seguirlo. Por cuanto a su saber y su cultura eran vastos tenían el sello del aficionado impreso en ellos, su dinámico modo de argumentar daba la impresión de un acopio de conocimientos muy superior a la media, desorientando a sus interlocutores hasta el punto que éstos no encontraban al momento la respuesta adecuada. No aceptaba sugerencias de nadie, en sus decisiones irrevocables tampoco era prudente más bien arriesgado, y el tacto le faltaba sobre todo al tratar con las personas. Como soldado llevaba un código de experiencia relativo a lo madurado en las trincheras de la Primera Guerra Mundial; era sólo un peón del ajedrez bélico más que un estratega; era un hombre de agresiones frontales, jugaba con el riesgo y el peligro y por lo inmediato e instintivo de sus acciones tuvo éxito sobre todo cuando fueron no convencionales, siendo impredecible su comportamiento. Detestaba a los cobardes, a los inseguros, a los mediocres y a quienes buscaban rodear la situación, por eso demostraba poca comprensión por las intrigas y los manejos de la diplomacia. Prefería poner al adversario contra la pared con la evidencia de los hechos, no fue Bismarck que lo acorralaba por sus argumentaciones. Hitler tras su apariencia sencilla, era un materialista amante de la buena vida que logró conseguir con mucho esfuerzo, tras un avance constante, tal vez lento pero siempre adelante. Para el mundo del amor estaba totalmente aparte, diferente a lo que vivían los demás, su faceta sentimental se caracterizó por la facultad de no tener términos medios, es o no es, ama u odia, siendo dominado por su fuerte sentido de posesión y pertenencia. Respecto a las mujeres, así declara: “satisface la tarea si una chica puede ofrecer algo de lindo. No hay nada más lindo que la posibilidad de criar a una chica según sus propias ideas, una chica joven es plasmable como la cera, el hombre puede dar la propia imprenta a cualquier chica. Ni la mujer pide otro”. 154