Movimiento Integralista Americano Movimiento-Integralista-Americano | Page 151
Andrea de Cano
cuero al estilo bávaro. Siempre lleva el cuello de la camisa bien
cerrado y más alto que los demás. Amsler dice que en algunos
documentos el nudo de la corbata parece estar levantado por un
protuberancia corporal oculta por la camisa.
En los últimos meses en el bunker varias veces se le humedecieron los
ojos con facilidad, lo cuenta muy bien Speer: “sus ojos se acuaron
como ya le ocurría a menudo”. El mismo también reporta que en una
ocasión de caídas de bombas muy cerca al bunker al “propagarse la
onda en el subsuelo arenoso Hitler se sobresaltaba cada vez de la
silla”. Ambas manifestaciones son típicas de ese mal. Que era delgado
también es sabido. El Dr. Giesing en una entrevista realizada en 1951
cuenta como lo vio, el 1 de octubre de 1944 a Hitler, que se encontraba
en cama, e hizo las mantas a un lado, subiéndose el camisón hasta el
pecho para que el médico pudiera examinarlo, visitándolo así, sólo
describió a un hombre de 1.75 m de estatura, de musculatura mediana,
con un tórax un poco hundido, la capa de grasa era normal y sólo en el
abdomen se podía observar un poco más, la piel muy pálida, no tenía
mucho vello, pero la barba era fuerte, notó que el hombro derecho
estaba más desarrollado que el izquierdo cosa que atribuyó a practicar
el saludo nazi.
“La Roma italiana nos dio como ejemplo la disciplina formal del Estado,
demostrando como debe organizarse y defenderse una comunidad
humana analizada”. (Jean Michael A.).
Pudo comprobar también que los órganos sexuales eran
perfectamente normales (desmintiendo en este punto el mito de que
solo tenía un testículo), y, observó que el rubor del rostro y del
dermografismo que pudo observar, procedía de un temperamento vago
tónico. Consideró que Hitler tenía resistencia excepcional y le atribuyó
a sus antecedentes rurales; consideró también por sólo este motivo
que le bastaba poco sueño. Respecto a las bombas calóricas que un
enfermo de basedow necesita, hay muchos reportes también.
Hitler comía muchas cosas que harían engordar a cualquiera, pero él
seguía delgado, por ejemplo: merendaba tomando chocolate y
comiendo Strudel. Su camarera cuenta que siempre tenía en los
bolsillos dulces: “Hitler comé dulces como los hombres normales
151