Movimiento Integralista Americano Movimiento-Integralista-Americano | Page 150
La acción metabólica de la hormona tiroidea es catabolizante,
destruyendo las sustancias orgánicas energéticas, sobre todo glúcidos.
La sobreproducción de
esta hormona estimuladora del sistema
nervioso vegetativo, especialmente el simpático, es la causa del
temblor y la agitación. Los síntomas fundamentales del mal de
basedow que llama más la atención son el bocio y el esoftalmo, que es
la protuberancia ocular, los ojos contribuyen a dar a la cara del
hipotiroideo aquella expresión intensa tan característica. Todas las
características nombradas son reveladas en las últimas fotos tomadas
a Hitler en el bunker en Berlín.
El bocio es el engrosamiento de la tiroides a la altura de la tráquea, su
hiperfuncionalidad normalmente mínimo duplica su volumen dando un
aumento uniforme y simétrico; no es un bocio que no se pueda ocultar
como los bocios multinoludares o los derivados de adenomas tiroides
que son imposibles de esconder. Se recomendaba, por lo general a
quien podía permitírselo, residir en un lugar de montaña. El clima allí
intervi ene favorablemente en las anemias secundarias, son
beneficiadas por los elementos inorgánicos presentes en los residuos
vegetales, que se oponen en un efecto de suelo, el clima de montaña
aminora el recambio frenado en la tiroides. El sol molesta a los
afectados.
También para sustentar esta actitud tan propia, está el hecho de que
cultiva minuciosamente su limpieza corporal, y se cambia
frecuentemente de ropa y siempre lo hace sin testigos. La misma
cuenta que “Hitler tenía una verdadera repulsión de desvestirse frente
a cualquiera, en noviembre de 1944 él se había negado bajo pretextos
diferentes al consejo del doctor Morell de hacerse una radiografía”. En
aquella época el médico se había permitido recordarle, que le había
prometido dejarse radiografiar, Hitler había salido con un clásico
repertorio delante de los médicos: “¡qué cosa le viene en mente, darme
órdenes a mí! ¡Soy yo quién manda acá y ningún otro”! continuando
poco después: “yo soy bastante grande para saber lo que debo hacer
por mi salud”.
Probablemente quería esconder el bocio pequeño, blando, que le
forraba la tráquea en la base de su cuello. Efectivamente en todas sus
fotos, desde antes de la toma de poder, Hitler siempre aparece
rigurosamente con corbata, aún cuando posa en pantalones cortos de
150