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Nacido en Reval (Estonia), en el año 1893, de una familia germanobáltica fue siempre el alumno más brillante de su clase. Fue introducido en la Thulegesllschaf (famosa sociedad secreta de carácter ocultista). Su nombre thule forzosamente había de suceder al joven báltico, apasionado por los mitos germánicos. Rosenberg fue uno de los primeros propagadores en Alemania de “Los Protocolos De Los Sabios De Sión” (obra que generalmente pasa por una falsificación). Su copiosa producción literaria le valió muy pronto ser reconocido como el principal ideólogo del partido. Habiendo participado en el „Putsch‟ fracasado del 9 de noviembre de 1923, Hitler encarcelado en la prisión de Landsberg, le confió la dirección del movimiento, lo cual pone de manifiesto la estima que le tenía. Hanfsangl, que fue a recibir a Hitler a la salida de la prisión, relata que el Führer no escatimaba elogios sobre Rosenberg. Cuando recuperó la dirección del partido Hitler lo nombró para el cargo de redactor del órgano cotidiano del NSDAP. Rosenberg no considera al cristianismo originario como un enemigo, ya que exalta la persona del Cristo viviente, pero, a ejemplo de los gnósticos, con los que se relaciona por numerosas afinidades, rechaza lo que considera como una mistificación oriental, a saber la crucifixión y la resurrección del salvador. Para el filosofo todos los acontecimientos son significativos e indican la lucha eterna que opone en este mundo a las fuerzas de la luz y las fuerzas de las tinieblas. En esta perspectiva, todos los herejes, y por consiguiente, en primer lugar los cátaros, son considerados como los héroes de una tragedia de dimensiones cósmicas. Rosenberg hacía proceder también la iniciación del oriente, puesto que de allí son originarios los arios. El filósofo evoca sucesivamente la India de los brahmanes. El budismo y la historia de Persia; pero, a sus ojos, se falsea la filosofía Hindú cuando se pretende que está impregnada de dulzura y que enseña la compasión como la virtud suprema. Rosenberg acentúa las nociones de libertad y honor, que para él, son básicas del carácter cósmico, concibiéndose la libertad como la posibilidad de buscar la elaboración de una imagen del mundo, un sentimiento puramente religioso. La libertad exterior, de la que tanto se habla en la actualidad, es el abandono de los pueblos al caos. 146