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Andrea de Cano deteriorados era corriente hallarlos en el interior de vehículos o tanques, donde las aberturas creaban un tiraje natural donde había habido combustible no volátiles como el gasoil. El 9 de junio el mariscal Zhukov, comandante soviético, dio una conferencia de prensa ante periodistas de todo el mundo. Con calma sabiendo el efecto que iban a causar sus palabras anunció: “El cadáver de Hitler no ha sido identificado y es posible que el Führer haya huido en avión.” El 26, casi dos meses después de la caída de Berlín, una transmisión clandestina de radio sumó más confusión al proclamar: “atención alemanes. Hitler está vivo y se halla seguro”. Aunque la transmisión duró solo un minuto y no pudo ser localizada. El 5 de julio, una información caligráfica distribuida por una agencia británica decía: “la historia de la muerte de Hitler en este refugio de concreto situado a más de doce metros bajo el suelo del jardín de la cancillería del Reich, destrozado por las bombas y de un cuerpo carbonizado hallado en la trinchera, es cierta sólo hasta lo de cinco recipientes de bencina. El cuerpo carbonizado encontrado por los oficiales del ejército rojo que fue examinado por los expertos no era el de Hitler, dijo también no haber encontrado ni traza de ningún cuerpo que se le parezca al de Eva Braun, agregó al citado oficial. Nosotros estamos convencidos de que el cuerpo hallado no era el de Hitler que se ordenó a los expertos que volvieran a enterrarlo en el jardín”. Werner Maser, autor del libro APELLIDO HITLER, NOMBRE ADOLF, investigó a fondo este asunto y en su libro dice que las radiografías tomadas a Hitler en septiembre y octubre de 1944, por el doctor Erwin, no corresponden a la radiografía mostrada por los soviéticos, que en resumen jamás se encontraron los restos de Hitler, que ha desaparecido sin dejar rastro, y lo mismo se puede decir de Eva Braun. Se necesitaban los restos maxilares completos y originales para un peritaje serio, pero el 9 de junio los restos ya no existían: “todos los cadáveres tuvieron un fin común: fueron incinerados totalmente y sus cenizas fueron esparcidas tal y como se confirmó en Moscú el 3 de junio de 1945. 143