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alemanes quisieran venir a invertir en terrenos vírgenes y lo más
importante deshabitados, pues la gran mayoría de la población se
concentraba solo en la capital, (Buenos Aires) dejando el resto
desolado, y una considerable extensión de tierra para beneficio de los
nazis. Al comienzo de los años treinta la Argentina había alcanzado un
nivel económico elevado, Buenos Aires era la ciudad más grande de
América latina y la tercera del continente, después de Nueva York y
Chicago y dado que el país seguía teniendo buenas relaciones con
Hitler dando pasaportes, visas y refugios a los nazis recién llegados, no
se dio a esperar más la visita del Führer a este lugar.
Veamos pues, como se desarrollaron los acontecimientos para este
gran escape donde Hitler se salió con la suya en las propias barbas de
los aliados. Una estrategia sutil, casi esperando que nadie pueda
asociar los hechos evidentes en los documentos: un plan de huida de
Hitler, preparado antes de la caída de Berlín y ejecutado en el
momento apropiado por el Abwehr y el GOU, por medio de submarinos
y relativos desembarques en la costa Patagónica, seguido por un viaje
de un día hacia un rancho en la falda de los Andes.
Tiene que saberse guste o no, hay que corregir la historia:
Durante el cerco de Berlín el edificio, de más de veinte mil metros
cuadrados, sólo había recibido el impacto de un avión, y unos pocos de
mortero, quedando estructuralmente integra. También se hablaba de la
destrucción del parque del edificio, y sin embargo la totalidad de los
árboles habían quedado conservados hasta el modelo de los jardines a
la Italiana.
No se encontró dentro del bunker un área calcinada como lo hicieron
ver, todo indica que los cadáveres quemados, que en realidad se
habían encontrado en la zanja (pocos metros afuera del bunker), eran
los del ministro Goebbels y su esposa Magda . Los cuerpos al haber
utilizado un combustible demasiado volátil como la bencina para su
incineración, no habían podido lograr una temperatura adecuada. Los
testigos recuerdan que se había levantado una bola de fuego, donde la
temperatura no alcanzó más de 400 grados, provocando solo unas
quemaduras (donde fácilmente se pudieron identificar). Los soviéticos
dijeron que habían encontrado también unos cadáveres uniformemente
carbonizados e irreconocibles. Esta clase de cuerpos así de
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