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Andrea de Cano la II guerra mundial, Alemania depositó oro procedente de los países ocupados. España y Portugal acordaron con las autoridades suizas el traslado del oro desde Zurich y Berna hasta Madrid y Lisboa, a través de una flota de camiones de la agencia oficial de Suiza transportes. Entre mayo 1943 y febrero de 1944, desde Suiza salieron, al menos, 280 camiones con este metal. En la frontera española de Canfranc las cajas de oro eran examinadas por la aduana española, camiones de la empresa Justo M. Estellez e hijos, tomaban el relevo y se dirigían a Madrid. Los camiones, sucesivamente seguían su viaje hasta la frontera de Portugal ingresando al banco del mismo nombre. Parte de ese oro y de las reservas financieras del tercer Reich terminaron en la Argentina, siendo conducido en valijas diplomáticas, por medio de los navíos antes mencionados. (Españoles Portugueses). A imitación casera del partido nazi operaba en los barrios de las ciudades argentinas Zellenleiter, suerte de células políticas, e igual que en Alemania había en el grado más bajo miles de Blockleiter, cada uno de los cuales era un pequeño dios para los que vivían en los edificios vigilados. En la capital argentina se llamaban jefes de manzana y se encargaban de identificar, en las casas o departamentos, a los opositores. Entre los miles de nazis que ingresaron al país se encontraban “criminales de guerra”, y sus historiales y nombres figuran tanto en los archivos de Wiesenthal, que contiene casi 25.000 nombres, en su mayoría acusados por homicidios y tal vez por genocidio, como otros en las listas que contienen 200.000 nombres de los archivos de Ludwigsburg, donde en la oficina central de justicia se archivan los expedientes de los sospechosos por crímenes nacionalsocialistas, estimando también mínimo los diez mil que ingresaron ilegalmente, en la postrimería de la guerra, lo hicieron bajo nombre falso y solo después, en los primeros años 50, en su mayoría retomaron el propio. En esos años, en la Pampa, una enorme extensión de tierras fértiles húmedas, se desarrollaba la mayor industria productiva de Argentina, la agropecuaria. En una pradera grande, como Holanda, Bélgica y Suiza juntas, se criaban millones de animales cuya carne y cuero, como también cereales se exportaban, razón poderosa para que los 141