Capítulo III Cúmulo de despropósitos
Una vez se hubo despedido de la directora se volvió al cuartel para redactar el informe con todos los datos que tenía por el momento a la espera del nombramiento de un equipo de investigadores judiciales, ya que en Peñiscola no disponían de un equipo con la suficiente preparación para casos tan delicados como el que se le presentaba. Se encontraba bastante cansado por lo que hizo un alto para tomarse su café habitual y así despejarse un poco, de repente, una inesperada llamada de su superior le devolvió a la dura realidad: el nuevo equipo estaba formado por dos investigadoras“ novatas”, recién salidas de la academia. Esto no le hizo ni pizca de gracia, pero eran órdenes de un superior. Dejó el café y fue en busca del forense para ver qué novedades podría darle sobre el cadáver. El día no podía ir peor, pues el forense le dijo que el cuerpo no había llegado todavía al depósito. ¿ Quién es el encargado del transporte? preguntó Mariano con el ceño fruncido sin poder evitar mostrarse perplejo ante la situación. Mira, no te inquietes respondió el forense pero seguramente el coche con el cadáver dentro debe de estar aparcado delante del bar“ El último trago”, ya que el encargado de su transporte es Mike González y ya sabemos todos cuáles son sus prioridades. Mike es un joven de 31 años de complexión delgada y estatura media para su edad. Sus ojos marrones son el reflejo más fiel de su semblante taciturno y triste. Entró a trabajar a la empresa de Pompas Fúnebres“ Destino Final” tras la jubilación de su padre. Que no disfruta con su trabajo es un hecho, más bien le resulta insoportable ya
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