secundaria del pueblo. Pensó que sería una falsa alarma, una broma pesada que le
costaría una multa al graciosillo de turno. Se dirigió con desgana a su subordinado para
que le acompañase al centro cuando le sonó el móvil, esta vez era la Guardia Civil la
que le llamaba para comunicarle la noticia.
Dio por finalizado el interrogatorio con Sophie y probó suerte con Helena. Le repitió las
mismas preguntas. Esta respondió con desgana porque estaba más pendiente del
teléfono móvil que de lo que le estaba preguntando ya que esperaba la llamada de su
novio. Hacía mucho tiempo que no sabía nada de él y eso le disgustaba ya que lo
quería tener controlado en todo momento debido a su fama de mujeriego, fama que a
ella le costaba reconocer. José era un chico de 18 años, alto, castaño, de ojos claros y
mirada penetrante. Mostraba un físico impresionante debido a las horas que le
dedicaba al culto al cuerpo al ser su único quehacer ya que ni estudiaba ni trabajaba.
Como sus padres se dedicaban a los negocios de la hostelería, él consideraba que no
necesitaba ni estudiar ni trabajar, que cuando fuera el momento ya cogería las riendas
de los negocios pero de momento se dedicaba a vivir la vida.
Mariano se dió por vencido, harto de las incongruencias de las respuestas y dio por
finalizados los interrogatorios por ese día. Para sus adentros pensó: “Mañana será otro
día”. Fue a la sala de profesores para despedirse de la directora y comentarle que
continuaría con los interrogatorios al día siguiente, cuando los ánimos estuviesen más
calmados.
13