Mis ideas filosóficas con gráficos | Page 77

Por eso deberíamos aprender de los niños, porque ellos aún no se han corrompido con aquello que los adultos llaman verdades in- cuestionables, pero que no son otra cosa que simples prejuicios, propios de la época en la que se vive. Es lamentable ver como la gente se siente realizada sumándose apasionadamente a esas opi- niones grupales que ofrecen los partidos políticos, no se dan cuen- ta en su ingenuidad, que la verdad no es de nadie, sino de sí mis- ma, y no se somete a los intereses egoístas de ninguna moda ni de ningún partido. El hombre solo alcanzará la libertad mental cuan- do prescinda de las opiniones prefabricadas que los partidos polí- ticos nos ofrecen y tomen de cada uno de ellos lo que tengan de verdadero y a partir de ahí exijan el derecho a decidir cada ley de forma individual. En ese momento la humanidad habrá alcanzado su plena realización en el plano político y entonces solo quedará su plena realización en el plano moral. LA MENTE DE UN TIRANO Cuando una persona se plantea la injusticia como su forma de comportamiento habitual, se condena a sí misma a la oscuridad y a la amargura, porque no comprende que la injusticia por sí mis- ma no es una fuente de felicidad, porque la felicidad debe surgir fundamentalmente del trabajo, la ciencia y la vida pacífica. Es cierto que puede haber algún caso excepcional en el que una con- ducta injusta pueda proporcionar algún beneficio, pero es absurdo pensar que esto pueda ser algo continuo y sistemático, porque la injusticia se basa en beneficiarse del trabajo de otros y como es de suponer el resto de los ciudadanos no se lo van a permitir si este comportamiento les perjudica. Esta situación de expectativas no satisfechas es lo que provoca la sensación de frío y amargura en el alma del tirano, por eso se plantea el crimen como forma de com- pensación. Es un error ver al canalla como una víctima, porque lo que le lleva a esa situación de extrema agresividad es su deseo de querer vivir haciendo daño a los demás. Porque el mal no es solo una cuestión de magnitudes también lo es de formas, porque quien se plantea la injusticia como su razón de ser, termina co- rrompiendo su alma hasta terminar siendo un tirano y su alma nunca encuentra la paz por mucho dinero que logre conseguir. 77