Lamentablemente vivimos en una sociedad que tiende demasiado
a fomentar la competitividad y poco la convivencia, por ello, no
es de extrañar que en los países más desarrollados económica-
mente existan tantos casos de vanidad y despotismo en la pobla-
ción. Los jóvenes crecen creyendo que se les tiene que dar todo lo
que pidan a cambio de nada y ese es el caldo de cultivo ideal para
el fomento del mal en su interior, porque es imposible que un jo-
ven llegue a ser un adulto de provecho si no se le enseña primero
el valor de la humildad. El problema es que cuando una sociedad
da mucha importancia al crecimiento económico y poco o nada al
crecimiento moral, entonces se termina convirtiendo en una fábri-
ca de psicópatas. Lo cierto es que la sociedad actual se siente tan
orgullosa de su desarrollo tecnológico que cree que puede pres-
cindir de la enseñanza moral. Pero, por mucho que la gente no lo
quiera reconocer, de nada sirve el progreso tecnológico si no va
acompañado del progreso moral. Porque una sociedad que no sa-
be el significado de la palabra ciudadano y que solo sabe fomentar
la explotación del hombre por el hombre, sin duda está destinada
a fracasar. Es típico de los mundos en desarrollo que el bien y el
mal se encuentren mezclados, esto es debido a que las personas
no saben distinguir cual es cual, por eso, las organizaciones reli-
giosas han terminado siendo la casa de satanás, en lugar de ser la
de Dios, y los políticos en lugar de utilizar su puesto para termi-
nar con el crimen, simplemente colaboran con él, por eso, es ne-
cesario que la gente comprenda que las apariencias y la realidad
no son lo mismo, si quieren encontrar la libertad.
LA CONEXIÓN DE LA MATERIA
Cuando el universo comenzó solo existía una partícula y en con-
secuencia un solo ser, entonces esa partícula se dividió en otras
que a su vez se convirtieron en seres diferentes, pero el motivo de
convertirse en seres diferentes no es por el hecho de ser partículas
distintas, sino por haber roto la conexión material que las unía con
la partícula original. Es decir que en realidad todo ser individual
puede tener múltiples partículas formando parte de él pero conec-
tadas entre sí directamente. Para que esto sea posible las partícu-
las se conectan con lo que podríamos llamar filamentos de mate-
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