Se puede observar que en el esquema de la pirámide, el color rojo
se encuentra situado en la parte superior simbolizando: La injusti-
cia, el poder y la mente. Sin embargo se puede ver en el otro es-
quema como el color blanco ocupa esa misma posición, simboli-
zando: La justicia, el bien y la mente. La conclusión es que las
dimensiones pueden girar según las circunstancias, esto significa
que la parte superior que simboliza el mando, debe estar ocupada
principalmente por la justicia y en ocasiones excepcionales por la
injusticia, pero nunca por el mal, representado por el color negro,
porque en el caso de producirse sería un error que ocasionaría el
desequilibrio emocional de quien así actuase. Esto es así en el
plano moral, pero en el plano político o técnico es el color rojo el
que debe estar en la zona central y capital del sistema. Pero no ol-
videmos que el color rojo en su esencia no representa la injusticia
sino la técnica o la energía.
Es cierto que este capítulo contiene una gran tensión emocional,
pero esto se debe a la gran trascendencia que puede tener para
nuestras vidas el modo en el que nos planteemos lo que aquí se
explica, porque solo cuando se toman las decisiones correctas se
pueden esperar efectos beneficiosos. Lamentablemente el ser hu-
mano solo es capaz de controlar una parte de las circunstancias
que le rodean, porque la oscuridad que hay en su mente le impide
encontrar el camino hacia la luz. Esa oscuridad solo se irá disi-
pando conforme el mundo evolucione y se haga culto, pero no se
debe confundir leer con saber, porque hay más cultura en una fra-
se verdadera, que en mil libros llenos de mentiras. Si queremos
encontrar la verdad, debemos conceder a nuestra mente la libertad
de dudar de todo y a partir de ahí comenzar a descubrir la verdad.
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