se organicen en forma de mayoría y minoría, es decir que aquellas
personas que consideren que la justicia y la injusticia deben tener
la misma importancia necesitan plantearse la justicia como la
norma esencial de la conducta y la injusticia solo como excep-
ción. Esto no contradeciría el concepto de igualdad de potenciales
porque mientras que la justicia se extendería de forma mayoritaria
por la línea horizontal en cambio la injusticia se extendería más
por la línea vertical. Llevado esto a la práctica significaría que la
justicia debe ser la conducta habitual de relación con el resto de
los ciudadanos y en cambio la injusticia solo se consideraría razo-
nable en determinados casos excepcionales. Estos supuestos ex-
cepcionales en los que se consideraría razonables los actos de in-
justicia se concentrarían principalmente en los órganos de poder
tanto políticos como empresariales y consistirían principalmente
en la diferencia de sueldos y puestos de trabajo con respecto al
resto de los ciudadanos, pero la diferencia con el mal es que mien-
tras que las excepciones de la justicia se encontraría siempre den-
tro de la ley y estarían aceptadas socialmente, en cambio el mal se
encontraría más relacionado con la delincuencia y la criminalidad.
El hecho de que en el futuro puedan existir estas ventajas econó-
micas tampoco significa que tenga porque haber una excesiva di-
ferencia con el resto de la sociedad, porque la verdad es que en el
presente, la tendencia a acumular dinero de forma ilimitada por
parte de algunas personas es más la consecuencia del miedo a la
pobreza que una auténtica necesidad, derivado de una sociedad
demasiado orientada a la competitividad, esto se solucionaría
creando un sistema social de protección para todos los trabajado-
res. Por ello, considero que en el futuro, la diferencia entre los
sueldos de la clase dirigente y el resto de los ciudadanos no será
superior a un 15% de media. Por lo tanto, la cuestión no es si
pueden o no existir los supuestos en los que una persona puede
actuar de forma injusta, sino cual es la forma en la que se debe
actuar en esta situación. Como ya he dicho el universo está regido
por estas dos dimensiones que podríamos definir como vertical y
horizontal, estas dimensiones nos obligan a decantar nuestras ac-
ciones en multitud de asuntos en forma de norma y excepción,
mayoría y minoría. En lo que se refiere a la justicia y la injusticia
la única forma de comportamiento posible es lógicamente la de
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