simplemente imitan lo que han visto, pero este es un argumento
simplista, porque se basa en la creencia de que la culpa siempre es
de otros y no de quien comete los crímenes, como si un hombre
fuese un autómata incapaz de elegir. Es cierto que aquello que un
niño ha visto o le ha pasado en la niñez puede influir en su vida
adulta, pero eso no significa que pierda la capacidad para distin-
guir lo que está bien y lo que está mal, porque no tiene sentido
decir que lo que hace un niño es culpa exclusiva de su padre y lo
que hace su padre es culpa exclusiva de su abuelo, lo justo es que
cada cual asuma su parte de responsabilidad sobre sus propios ac-
tos, porque igual que es justo que exijamos nuestros derechos
como adultos, también es justo que asumamos nuestras responsa-
bilidades. El mal en realidad no consiste simplemente en actuar
fuera de la ley, sino en el deseo que el tirano tiene de hacer daño a
los demás, por ello, puede haber ilegalidad sin mal, pero también
pueden haber actos dentro de la ley que sin embargo son total-
mente despreciables, porque lamentablemente la ley no siempre
es todo lo justa que debiera ser.
El mal en realidad, consiste en el error de plantearse la injusticia
como norma de conducta en lugar de ser una simple excepción,
por ello, quien asume el mal como su razón de ser acaba pagando
las consecuencias, porque el tirano solo ve oscuridad en su mente
además de una profunda amargura en su alma, y no comprende
que la única forma de poder ser feliz es invirtiendo por completo
su comportamiento y pasar a tener la justicia como su norma de
conducta esencial.
Hay sectas que piensan que el bien y el mal deben tener la misma
importancia para el ser humano, esto ocurre porque confunden el
mal con la injusticia, porque mientras que el mal debe ser recha-
zado por completo por ser la consecuencia del error, en cambio no
considero descartable que actuar de forma injusta tenga sentido en
situaciones excepcionales. Partiendo del supuesto de que esto fue-
ra cierto se puede explicar diciendo que los potenciales propios en
el universo de la justicia y la injusticia son en términos absolutos
iguales, esto quiere decir que desde cierto punto de vista ambos
aspectos pueden tener la misma validez en la vida humana. Sin
embargo para que esto pueda ser llevado a la práctica de forma
eficaz es necesario que estos dos aspectos dimensionales primero
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