simbolizado por el color negro, se encuentra claramente separado
del color rojo, como forma de indicar, que mientras la injusticia
puede tener excepciones válidas, en cambio el mal debe ser re-
chazado siempre, por ser un comportamiento derivado del error y
la ignorancia.
También es importante señalar que aunque las leyes universales
determinen que las cosas se deben organizar por lo general en
forma de mayorías y minorías, esto no significa que tenga sentido
todo lo que la gente hace de forma habitual, porque estas leyes
solo determinan como se deben organizar si se hacen, pero no de-
terminan que sea correcto hacerlo. Porque solo tiene sentido hacer
con moderación aquello que es lógico, pero cuando se considera
que algo está equivocado, sencillamente debe ser rechazado por
completo y por lo tanto no se debe hacer no siquiera de forma ex-
cepcional.
EL BIEN Y EL MAL
Con frecuencia, las sectas dedicadas a la adoración del mal o del
diablo, suelen decir que el mal y el bien son necesarios por igual,
pero en mi opinión esto solo es una estrategia para tratar de justi-
ficar su propia degeneración. Ellos pretenden afirmar, que el bien
y el mal son semejantes a otros aspectos binarios presentes en el
universo como el día y la noche o el hombre y la mujer. Sin em-
bargo ésta en mi opinión es una conclusión equivocada, pues es-
tos aspectos binarios de la naturaleza son todos ellos benignos y
necesarios para el correcto progreso de la humanidad, pero en
cambio el mal solo es un elemento de freno para ella. No com-
prenden que el día y la noche, o el hombre y la mujer, son opues-
tos, pero a la vez colaboran entre sí para el bien de ambos, sin
embargo el bien y el mal se oponen en un sentido absoluto, pues
el bien no necesita del mal, y el mal cuando se gesta, se desarrolla
como un virus con el único fin de dominar la mente humana por
completo para corromperla. Porque en realidad el mal es solo la
consecuencia de la ignorancia propia de las sociedades atrasadas y
por ello el progreso solo es posible evolucionando desde la oscu-
ridad hacia la luz y desde la ignorancia hacia el conocimiento. Por
ello, es absurdo pensar en una coexistencia entre el bien y el mal,
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