Mis ideas filosoficas 3 | Page 91

proclaman la infalibilidad del papa, pero solo un necio afirmaría que la fe debe estar en contra del derecho a pensar con libertad, sobre la naturaleza del universo o la verdad de los hechos divinos. Al final y con desgana, la iglesia ha tratado de aparentar que se opone a los abusos a menores, pero su negligencia es innegable, por la escasa contundencia que pone en castigar a los infractores. Es evidente que el hombre del futuro necesitará desembarazarse de estas organizaciones que solo persiguen el lucro y por ello de- berá crear un nueva filosofía que proclame como eje esencial el derecho a disentir y a pensar con libertad tanto sobre los hechos humanos como sobre los hechos divinos, pues el hombre cuando comienza a pensar, despierta la parte creadora y divina que guarda en el interior de su alma. Hoy en día resulta imposible demostrar que parte de los libros re- ligiosos son ciertos y cuales son simplemente el fruto de la imagi- nación de sus autores, sin embargo aun creyendo que esto es así, eso no significa que no haya valor en estos libros, pues en el fon- do la religión es filosofía y la filosofía es la ciencia dedicada a in- tentar explicar los fundamentos del universo desde un punto de vista metafísico o espiritual, por ello, aun creyendo que parte del contenido de estos libros es inventada, eso no es obstáculo para valorar la parte metafísica y filosófica de ellos, pero por supuesto rechazando el dogma y proclamando el derecho de todos los ciu- dadanos a valorar el contenido de estos libros con libertad, con el fin de encontrar la verdad. Lamentablemente la gente ingenua cree que es lo mismo la apariencia que la realidad, cree que el he- cho de que alguien se proclame religioso implica forzosamente que sea justo, pero no comprenden que Dios permite esta contra- dicción precisamente para que la humanidad aprenda a razonar y se fije en los hechos y no en las apariencias. Babilonia la grande la madre de los fornicarios, en eso se ha con- vertido la iglesia de Roma, pacta con muchas naciones solo por codicia en contra de Dios, pero tarde o temprano su juicio llegará y será desterrada de este mundo esa secta inmunda entregada al mal. Algún día el hombre comprenderá que no necesita interme- diarios para encontrar a Dios, que todos podemos encontrar la luz con nuestro propio esfuerzo y cuando el mundo lo comprenda se alcanzará una nueva era. 91