desvía hacia el despotismo o la vanidad, por ello, es fundamental
que la atención de los padres incluya una parte de castigo, si el
niño se desvía de una conducta civilizada, pero también otra parte
de recompensa, si se comporta correctamente. Porque no tiene
sentido pretender castigar a un niño por sus malas acciones, cuan-
do al mismo tiempo no se le recompensa por las buenas, solo el
justo equilibrio entre las dos cosas es el adecuado, porque un pa-
dre que no da cariño a un hijo tampoco tiene derecho a exigirle
nada. Por ello, cuando se trata de juzgar las conductas delictivas o
incorrectas de un niño, la responsabilidad debe ser exigida tanto al
niño como a sus padres.
LA MENTIRA Y EL HOMBRE
Lamentablemente a lo largo de la historia el hombre ha recurrido
con frecuencia a la mentira como medio para conseguir sus fines.
A veces los líderes religiosos también lo han hecho para dar más
fuerza a sus discursos o por egoísmo. Por ello, es justo y necesa-
rio dudar de los supuestos contactos de estos líderes religiosos
con entidades divinas o superiores tal y como ellos afirman haber
tenido. Porque en realidad no es necesario del contacto con seres
superiores para tener inspiración divina, pues esa inspiración sur-
ge de la capacidad de cada cual de poder entender los valores
grandiosos del universo y no requiere forzosamente de la asesoría
de seres superiores, pero si esa ayuda se produce, pues mejor to-
davía, pero la inspiración divina es en realidad el fruto del sacrifi-
cio del filósofo, que une su inteligencia con la dedicación a la
causa de la búsqueda de la verdad. Por ello, es lamentable que
surjan organizaciones como la iglesia católica que pretende atri-
buirse y monopolizar la verdad o la comunicación con Dios, se-
cuestrando de esta manera la libertad de pensamiento de los ciu-
dadanos. Al final, esta organización ha abandonado su deber de
servir a la sociedad para convertirse en un simple instrumento de
satanás. Ahora es una secta destructiva formada en gran parte por
homosexuales que se entretienen violando niños mientras preten-
den dominar el mundo. Ellos se valen del argumento de la fe con
el fin de impedir que los ciudadanos razonen, y con esa intención
90