mundo laboral, esta es una forma hipócrita de plantearse la mater-
nidad. Olvidan que dar lo mejor al niño no consiste solo en obte-
ner dinero, sino que también es necesaria la dedicación de los pa-
dres. Para una buena atención el adulto debe ser de nuevo un niño
y a través de los juegos guiar al niño en su desarrollo, debe ser a
través de la amistad entre padres e hijos como el niño ascienda de
su ignorancia hasta el conocimiento. Jugar con los niños es una
buena terapia para ellos pero también para los adultos, porque por
un momento permite que estos se olviden de los problemas de la
vida.
Un niño necesita calor material para poder crecer, pero también
necesita el calor espiritual que el cariño de sus padres representa.
Los padres deben ser los mejores tutores del niño y por este moti-
vo sería adecuado que las madres tuvieran empleos como máximo
de media jornada, al menos mientras los niños fueran pequeños,
para poder compatibilizar así la atención a los hijos con la vida
laboral fuera de casa. Esto no debe entenderse como una discri-
minación, pues fue la naturaleza en su gran sabiduría la que deci-
dió hacer distintos los sexos, no para que uno esté peor que el
otro, sino para que cada sexo se especialice en una tarea distinta
con la que mejorar la calidad de vida. Los gobiernos deberían te-
ner en cuenta esta realidad y en consecuencia garantizar un nuevo
empleo a todos los trabajadores en caso de perder el que tengan.
De esta forma estarían más protegidos aquellos matrimonios en
los que solo uno de sus miembros tenga trabajo.
Para una buena educación también es necesario entender que no
es lo mismo estudiar que aprender y que para que un niño pueda
progresar, el estudio no puede consistir solo en la memorización
de libros, pues solo a través de la reflexión de lo que se estudia se
puede entender el sentido de las cosas y encontrar los posibles
errores o contradicciones que en ellos existen, por ello, es necesa-
rio respetar el tiempo libre del niño para que pueda desarrollar su
propia personalidad. La educación del niño no debe basarse sim-
plemente en la memorización de libros, sino que su función prin-
cipal debería ser enseñar al niño a razonar aquello que se aprende
y a disentir de ello si lo cree oportuno.
También es importante que los padres estén atentos a la educación
moral del niño, es decir a asegurarse que la conducta de este no se
89