UNA VIVIENDA SEGURA
Vivimos en un mundo en el que las catástrofes naturales como los
terremotos, los huracanes o las inundaciones, azotan con frecuen-
cia a la humanidad. Sin embargo el ser humano suele reaccionar
de una forma sorprendentemente pasiva ante ello. Cuando estos
desastres ocurren, la gente en unos casos se limita a maldecir a
Dios y en otras a rezarle con efusión esperando sencillamente que
él lo resuelva. Sin embargo, no se dan cuenta que no son los fe-
nómenos naturales los verdaderos causantes de sus desgracias
sino la torpeza humana, que es incapaz de prever las consecuen-
cias de sus propios actos. Por ejemplo, en el caso de las tierras
frecuentemente azotadas por terremotos o huracanes el hombre se
empeña en construir siempre las viviendas de ladrillo o madera
aun sabiendo lo vulnerables que son en este tipo de situaciones.
Sería mucho más sencillo y seguro que todos los edificios en zo-
nas sísmicas tuvieran sus vigas y columnas hechas de metal, con
los puntos de unión elásticos, para adaptarse mejor a los movi-
mientos que provocan los terremotos. Las viviendas pequeñas, se
podrían construir del mismo modo, usándose para ello paredes y
vigas hechas de aluminio o plástico, mucho más resistente a las
vibraciones que él ladrillo. En el caso de las tierras azotadas por
huracanes, sería conveniente construir las viviendas en forma de
semicírculo, para prevenir el efecto de la gran velocidad del vien-
to, este tipo de construcción no sería más cara necesariamente y
se podría fabricar utilizando una cúpula de plástico o aluminio,
con una cámara hueca en su interior, una vez instalada se rellena-
ría con hormigón para darle solidez. Con esta forma sencilla y ae-
rodinámica, el viento pasaría sin causar el más mínimo daño a la
estructura. En el caso de las inundaciones, suele ser la propia am-
bición del hombre en su deseo por ocupar tierras, el que provoca
el desastre, al empeñarse en construir las viviendas demasiado
cerca de los ríos. Deberíamos tener en cuenta el ejemplo de aque-
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