cunferencia del planeta, esto permitiría la construcción de un ani-
llo en forma de tubo a su alrededor. Con la construcción de este
anillo, se garantizaría la protección de las ciudades frente al riesgo
de impactos causado por meteoritos, y además se evitaría la pér-
dida de los gases de propulsión, producidos por las naves, al des-
plazarse por su interior entre las distintas ciudades. Esta estructura
en estaría formada en realidad por tres anillos, uno sería el central,
que contendría las ciudades espaciales y se ensancharía en forma
de esfera alrededor de ellas. Además habrían otros dos, uno enci-
ma y otro debajo, para el desplazamiento de las naves pequeñas,
estos dos anillos menores estarían situados a unos diez kilómetros
de distancia del anillo principal y serían utilizados para los des-
plazamientos rápidos entre las ciudades espaciales. Las naves que
se desplazasen por su interior podrían generar con su velocidad
una ligera gravedad que haría más cómodo el viaje hasta su des-
tino. En el caso de optarse por este sistema, la duración del día
coincidiría con el periodo ideal de 24 horas en todos los planetas
de colonización, por lo que sería igual que estar en la tierra. Es
posible que este sistema llegue a ser considerado ideal en el futu-
ro, pero sin embargo tiene el inconveniente de ser necesario salvar
la distancia entre el planeta y las ciudades espaciales cada vez que
se quiera descender a la superficie, lo que implica un importante
gasto de energía.
LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
Mucha gente se pregunta si los robots llegarán algún día a ser
como las personas. La verdad es que nuestro cuerpo es en muchos
sentidos semejante a un robot y muchas de sus funciones se reali-
zan de forma automática, incluso se podría decir sin equivocarse
que nuestro cuerpo es una máquina biológica. Sin embargo hay
una cosa en la que un robot y una persona nunca podrán ser igua-
les y es la existencia del espíritu. Pues nuestro cuerpo es en reali-
dad una máquina puesta por la naturaleza al servicio de nuestro
espíritu, y es el espíritu, el que hace que sea un ser vivo, y no la
forma o los automatismos propios de un robot. Da igual cuantos
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