viera un día de 12 horas, la gente estaría despierta 8 horas y dor-
mida 4 en cada rotación. En mi opinión, este sería un método
equivocado, porque no respeta el modo de vida natural de 24 ho-
ras, además no tiene sentido utilizarlo, cuando ya existen otros
métodos que si lo respetan. Sin embargo, en aquellos planetas cu-
yo periodo de rotación fuera entre 20 y 30 horas, sí sería aceptable
este sistema, porque viviendo dentro de estos márgenes la vida
podría ser semejante a la terrestre.
Hay quien piensa que la tecnología lo puede proporcionar todo,
pero tal cosa es absurda, y en lo que se refiere a la adaptación a
los planetas, es el hombre el que se tiene que adaptar a ellos y no
al revés. Por ello, considero equivocada la hipótesis de instalar
vegetales en sus superficies para tratar de producir oxígeno y ha-
cer sus atmósferas respirables, porque en la mayoría de los casos
esto es imposible de realizar, dado lo extremo de sus condiciones
climáticas, además hay muchos mundos que ni siquiera la tienen.
Por ello, el hombre debe crear su propio entorno, adaptado a sus
necesidades, pero sin pretender obligar a los planetas a ser como
la tierra, pues cada mundo tiene sus propias características. Por
esta razón las ciudades del futuro serán más parecidas a naves es-
paciales, que a lo que estamos acostumbrados a pensar que tiene
que ser una ciudad, pues tendrán que estar preparadas para alber-
gar la vida humana en condiciones climáticas totalmente distintas
a las propias en la tierra. Esto no significa que en los mundos del
futuro no vayan a existir parques o zonas semejantes, sí que las
habrá, pero para ello no será necesario transformar todo un plane-
ta, sino que se conseguirá mediante la creación de zonas protegi-
das por cúpulas, en las que se podrá crear en su interior un micro-
clima ideal para la vida humana, mientras tanto en el exterior, el
planeta seguirá conservando sus cualidades naturales.
Los métodos de adaptación horaria expuestos anteriormente, son
adecuados para vivir en la superficie de los planetas, pero esta no
es la única forma en la que se puede vivir en ellos, porque tam-
bién existe la posibilidad de vivir en sus órbitas a una distancia
cercana. Esto sería posible instalando ciudades espaciales en una
órbita en la que una vuelta alrededor del planeta coincidiera con el
periodo ideal humano de 24 horas. Estas ciudades espaciales for-
marían una cadena en la zona ecuatorial que abarcaría toda la cir-
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