LOS HORARIOS EN EL ESPACIO
En nuestro planeta estamos acostumbrados al hecho de que el día
dure 24 horas, pero, pocas personas se preguntan cómo serán los
horarios en otros planetas y satélites cuando el ser humano los
habite. El problema se debe a que cada planeta tiene un periodo
de rotación distinto y por lo tanto nuestro sistema de un día equi-
valente a 24 horas no sería posible en ellos. Hay planetas en los
que un día equivale a 200 días de la tierra, por lo que sería impo-
sible equiparar un día humano de 24 horas a una rotación de este
planeta sobre su eje. Uno de los métodos que se podría utilizar pa-
ra solucionarlo sería usar un solo horario para todo el planeta, y
así de paso se evitarían los inconvenientes que supone la adapta-
ción a los distintos horarios cuando se viaja a otra zona del plane-
ta. Otro método sería asemejar lo más posible los horarios de ese
hipotético planeta al horario humano de veinticuatro horas. Por
ejemplo en un planeta cuyo día equivaliese a 12 horas, se podría
hacer que un día humano equivaliese a dos rotaciones del planeta,
de este modo el día siempre comenzaría con la salida del sol y se
terminaría con la puesta, igual que en la tierra, la única diferencia
es que esto ocurriría dos veces en veinticuatro horas o lo que es lo
mismo dos veces en un día humano. También se podría hacer lo
mismo en planetas cuyo día equivaliese a 8 horas, en este caso la
única diferencia es que un día humano de veinticuatro horas equi-
valdría a tres rotaciones del planeta, pero de esta forma un día
humano siempre comenzaría sincronizado con el periodo de rota-
ción del planeta. En mi opinión, es mejor este tipo de sistema an-
tes que un horario único para todo el planeta, porque así se man-
tiene cierta homogeneidad horaria, al mantenerse constante la
gente que está despierta o dormida al mismo tiempo, lo cual es
útil para cosas como la comunicación con otros planetas. Además,
considero que es más bonito utilizar la sincronización con la rota-
ción de los planetas, porque así se aprovechan mejor las horas de
sol. En realidad son muchos los planetas que tienen horarios pare-
cidos al nuestro o que se puedan sincronizar con él, como para
desaprovechar esta circunstancia. Otro método que se podría utili-
zar sería adaptar el horario humano de forma total a la rotación
del planeta, es decir que en el caso de vivir en un planeta que tu-
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