Mictlantecuhtli número cero RevistaAntropologica2 | Page 23

En lo que enmarca la mitología de Afrodita, en contra parte a las representaciones que la carac- terizaron, ella fue vincula con la prostitución y el libertinaje, fue culpabilizada y señalada con el de- sarrollo de una sexualidad libre y sin tapujos. Además de las aptitudes que la distinguían Afro- dita, fue la única de las diosas que no fue violada, era la única que decidía entorno a su sexualidad. Para entender lo que enmarca la vida de Afrodita, Dunia Alzard nos plantea una metáfora desde la deconstrucción mitológica con perspectiva femi- nista: “La figura de Gea, (quien rompe su vínculo con Urano), simboliza la necesidad de las mujeres de despojarse del yugo de la dominación patriarcal, y de las construcciones de género que éste en- cierra. De ahí que Gea consciente de las presio- nes, el maltrato y la violencia que sufre, construya una hoz simbólica que le empodere a ella”. HERA, MÁS QUE LA ESPOSA DEL CREA- DOR Hera es vista principalmente como la esposa del dios creador, pero podemos ver cómo fue capaz de engendrar a su hijo Hefesto sin necesidad de alguna representación masculina. Hera la diosa del matrimonio y el resguardo de este mismo. Fue considerada la representante del matrimonio, institución que en su mayoría de los casos subyuga a la mujer, rebajándola al tér- mino “ser de” o “pertenecer a”. Su figura fue distorsionada, haciéndola parecer la diosa olímpica de los celos y la venganza, donde su único papel era complicar la vida de Zeus. En este contexto podemos ver que el matrimo- nio patriarcal, donde le hombre se impone de una manera dominante a sus hijos y esposa. En el caso de Zeus que privaba a Hera de sus intere- ses personales por el hecho de pertenecer a esta institución del matrimonio forma parte de la supe- rioridad que se establece, en el que Hera no está dispuesta someterse. En el mito del cuco nos narra cómo Zeus adop- to la forma de un cuco indefenso del que Hera se compadeció y lo acogió, al estar bajo su calor, volvió a su forma original y la violo. Ella tuvo que desposar con su violador, del que terminaría ena- morándose. Ante la actitud que tomo Zeus después del matri- monio, rompiendo con el acuerdo de una relación monógama, Hera externa su inconformidad, pero como la ira no es culturalmente aceptable en las mujeres, se le hace ver como una mujer dramáti- ca y desesperante. Hera contaba con tres calificativos y tres santua- rios en los se le veneraba a lo largo del año: “En primavera, Hera Pais estaba considerada como la doncella, o la virgen. En verano y oto- ño, se le rendía culto como Hera Téleia, la per- fecta o la realizada y la que cumple en relación con la consumación del matrimonio. Finalmente, en invierno se convertía en Hera Chéra, la viuda (Shinoda Bolen, 2012: 192) y (Harrauer; Hunger, 2008: 396).” En este ejemplo poder observar el significado que detona a los procesos que vive una mujer, comenzando por la virginidad, tan sobrevalorada con la que nacemos, siguiendo con el matrimonio como forma de realización y finalizando por la viu- dez a la que se enfrenta, quedando en un estado inservible. También cabe destacar el tema de la violación que es tomado como una fantasía erótica que entraña la vida de las deidades olímpicas y los mortales. Siendo este uno de los actos más violentos hacia la mujer en donde rige la dominación masculina sobre el cuerpo de la mujer, que es tratado como objeto para saciar el deseo sexual masculino.