Microhistoria de Miraflores Guaviare
arrastraron como pudieron y se lo llevaron para el hospital. Eso fue una balacera tremenda, mucha gentes se acuerda de eso.
Esta guerra se parecía como la películas del oeste. Mientras tanto yo estaba agonizando. De pronto uno siente miedo, que las balas duelen mucho. Uno no siente cuando entra una bala, sino quemazón.
Uno muere porque se acaba la sangre, porque desangra. Me acuerdo mucho de la historia de mis padres. Que la energía de uno es la sangre. El calor en el cuerpo es la sangre.
Me desangré y me fui debilitando y muriéndome. Me acuerdo mucho que mi espíritu salió de mi cuerpo.
Estaba ahí. Yo escuchaba todo lo que decía los policías cuando llegaron. Me di cuenta que llegó un poco de gente en la oscuridad. Y era los policías.
Y el teniente que mandaba el escuadrón llegó muy cerca de mí. Me miró y me dijo: ¿ Por qué estos desgraciados matan los chinos?
Porque estaba muy jovencito. Y no me acuerdo más. Me fui para otro mundo.
El mundo espiritual donde vinieron mis abuelos. Guiado por un Dios muy poderoso. Hasta ahí regresó mi espíritu.
Cuando me levanté, estaba en una pieza del hospital de Miraflores. Resulta que ahí la aseadora de ese hospital de esa época, era la mamá de una amiguita mía.
Esta familia era de la costa atlántica. Había llegado desde tiempo de la cauchería. Estaban ahí, era separada de marido y tenía un muchacho que trabajaba con nosotros.
La señora me miró y me dijo:“ Mire que usted está muy mal herido.”
Cogió mi camiseta, la que yo había tenido puesto esa noche y me mostró. Y estaba todo ensangrentado. Me siguió diciendo:
“ Tiene tiros en diferente parte de su cuerpo atrás. Y hay dos tiros que le 91