Microhistoria de Miraflores Guaviare
Precisamente en ese instante, llegó mi hermano también a tomar una cerveza por la mesa de afuera. Y con él venia ese muchacho que siempre lo acompañaba a él.
Y cuando él llegó a la mesa, unos traquetos que estaba ahí en esa mesa, lo llamaron.
Cada comprador de base coca, iba con escolta, dos o tres. Había tres mesas llenas. Mi hermano se sentó en medio de ellos para poder hablar y echar su cerveza.
Tan pronto que vieron mi hermano, una de esas personas sacó un revolver dentro de su bolso y se le fue. No lo podía disparar porque estaba en medio de esa gente. Se quedó parado mirándolo a él como si fuera un animal.
Yo no podía dejar que ese man matara a mi hermano, enfrente mío.
Entonces yo le dije a la familia vallejo. Voy a arreglar problemas con aquel man de una vez. Y fui sacando revolver que tenía dentro de mi asiento.
El amigo me dijo:“ No Ismael, no haga eso. Los problemas no trae buenas cosas. Se empeoran. Nosotros estamos hablando de negocios, no de problemas.”
Yo le dije:“ No porque esto lo tenemos que arreglar de una vez. Ya hablamos y el negocio está hecho.”
Me fui detrás donde estaba parado él. Le llegué por detrás. Le puse la mano en el hombro. Cuando le puse la mano en el hombro, le dije:
“¿ Oiga amigo, esto es lo que busca?” Y le fui disparando los seis tiros que tiene un revolver, lo descargué. Cuando yo hice así, la victima gritó.“ Este hijueputa me dio”.
Yo no lo había apuntado bien porque pensé que lo estaba haciendo bien. Lo hice todo mal y el man se calló así afuera y soltó el revolver que tenía.
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