Y era mi cuñado Matías. Me dijo:
Microhistoria de Miraflores Guaviare
“ Levántese, que le jodieron su hermano. Está baleado. Está herido.” Le dije:“¿ A Fernando o a Jaime?” Me dijo:“ Jaime.”
De una vez me imaginé que había sido esa familia. Yo andaba sin arma. Precisamente la pistola que me había vendido unos de los Plata, que ellos había traído de muzo, la habían dejado en la casa.
Cuando yo fui a la casa, mi hermana había escondido la pistola y dos cajas de tiros que yo tenía.
Cuando estuve visitando mi hermano estaba tirado ahí en una cama. Mis hermanos estaba parado ahí, y el muchacho que lo había salvado, y otro más.
Entré sin arma y le dije a mis hermanos:“ Yo le dije a usted que se cuidara.” Lo primero que dijo mi hermano fue:
“¿ No lo vio ese sinvergüenza ahí? Uno de esas personas que estaba ahí, el que disparó, fue uno que nosotros habíamos dado comida.”
Cuando él dijo, yo me quedé asombrado. Si precisamente era esa persona que había que trabajado con nosotros y que tenía un pedacito de chagra en nuestra finca era el que había hecho daño a mi hermano.
Esto me dio mucha rabia y le dije a mi hermano Fernando:
“ Para que ustedes se dé cuenta. Uno no sabe con quién está rodeado. A veces no sabe con quién anda y quien es amigo de uno en la vida. Ustedes lo llevaron a él. Vea la gracia que andaba ese mán. No merece perdón, yo lo voy a buscar a ese verraco.”
Cuando dije así me salí para la casa. Y mi hermana ya me había escondido la pistola las dos cajas de tiros. Y encontré un revólver 38 de mi cuñado.
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