Ismael Sierra Estrada
Como seria para don Pacho Martínez ni siquiera quiso saber o sembrar mata de coca en su territorio. Y él tenía tierras suficientes para hacerlo.
Precisamente este año, llegó el 24 de diciembre y yo bajé con veintidós bultos de caucho para Miraflores a vender este producto.
Mi patrón era José Bahoman Barreto, un hijo de cauchero de caño Giriza, conocido y vecinos. Este muchacho había conseguido plata con las pieles de tigrillos.
En la noche del 24 me encontré con mis compañeros de estudio, que era los costeños. Con los hijastros de don Joaquín Pizarro.
Como el pueblito de Miraflores era tan pequeñito, todos nos reunimos. Y hacía, al frente de su casa, su caseta para poder bailar.
Mucho se vendía en estas caseticas: cerveza, aguardiente. Y así nos pasábamos esta fiesta.
Precisamente esta noche, el muchacho Alfonso Laspriella, me arrimó me dijo:“ Oiga Ismael. En vez de estar trabajando rallando caucho con sus trabajadores, dígales que tumbe una o dos hectáreas, y siembre coca. Yo ya estoy sembrando. Y le cuento que va a ser un apogeo muy grande. Se lo digo como mi compañero y amigo de estudio.”
Y esto me quedó sonando a mí. El 26 de diciembre de ese año, yo subí para la casa. Pasé 31. El 3 de enero del año siguiente empecé a tumbar una hectárea para sembrar cultivo de la hoja de coca. Antes de venirme otra vez para el colegio. Porque yo ya estaba en el colegio.
El colegio en ese tiempo era la misma escuela Narciso Matus Torres. Y la escuela se había pasado para concentración escolar de Miraflores, que queda actualmente en el internado.
Antes de venirme quemé la chagra. Y a los dos días empecé a sembrar coca con mis trabajadores. Sembramos unas semanita y se nos acabó la semilla. Y dejé encargado a mi cuñado para que estuviera limpiando cuando saliera del sitio donde estaba rallando caucho.
A mí me gustaba mucho ir a hablar con don Pacho hasta la casa. Un día 68